Cuando la persona que va a morir por eutanasia expresa el deseo de donar sus órganos, se pone en marcha un protocolo diseñado por la Organización Nacional de Trasplantes en que se prioriza el confort del paciente. A la vez, como destaca Beatriz Domínguez-Gil, directora de la ONT, se garantiza la separación entre eutanasia y donación.
Redacción DMD / Imagen: cedida ONT.
Desde que entró en vigor la Ley de la eutanasia, ¿cómo ha evolucionado la donación de órganos trasla prestación de ayuda para morir?
En España comenzó a desarrollarse la donación tras eutanasia en 2021, el mismo año en que se promulgó la Ley de ayuda médica a morir. No fue un proceso impulsado de forma proactiva por el sistema de trasplantes, sino puesto en marcha de manera reactiva ante las solicitudes recibidas por parte de los propios pacientes. La ONT desarrolló un protocolo específico que prioriza el confort del paciente y el respeto absoluto a sus deseos. Cuando un paciente que solicita la eutanasia expresa su voluntad de ser donante de órganos tras fallecer, su médico responsable le pone en contacto con el coordinador de trasplantes del centro que corresponda.
El objetivo es que el paciente reciba información directa de aquel profesional especialmente formado para resolver dudas y acompañar en el proceso. Una vez autorizada la eutanasia, el paciente ha de confirmar de forma expresa su voluntad de ser donante. Cada procedimiento se diseña de forma individualizada, evitando generar un sufrimiento añadido y adaptándose a las preferencias personales de cada paciente.
Desde la entrada en vigor de la LORE hasta el 31 de diciembre de 2025, 227 personas han donado sus órganos tras fallecer por eutanasia, la mayoría de ellos de riñón (349), seguidos de hígado (137), pulmón (108), corazón (32) y otros 21 de órganos combinados.
Gracias a su generosidad, 647 pacientes han recibido un trasplante. De las personas fallecidas por eutanasia en nuestro país durante los años 2021-2024, el 14% han donado sus órganos tras fallecer.
¿Qué datos de donantes hay en otros países donde es legal la eutanasia?
De acuerdo con datos de 2024 que nos han facilitado otros países, en Canadá se registraron 16.499 fallecidos por eutanasia, de los que 62 (0,4%) donaron sus órganos tras fallecer. En Bélgica, de 3.991 personas fallecidas en estas circunstancias, 13 (0,3%) fueron donantes, el mismo porcentaje que en Países Bajos (9.958 eutanasias y 32 donantes).
¿Qué diferencias existen desde el punto de vista médico en el proceso de donación tras la eutanasia con respecto a una donación tras el fallecimiento por otra causa?
La diferencia principal es que es el paciente, en primera persona, el que solicita ser donante de órganos ante la inminencia de su propia muerte. A partir de ese momento, todas las pruebas clínicas y los tiempos de cada procedimiento se intentan adaptar a sus deseos. Permite programar, siempre respetando la voluntad del paciente, todo el operativo de donación. Pero los órganos se evalúan de forma similar a otros donantes.
El hecho de poder hablar previamente con el donante que va a fallecer es una situación inédita…
Es un cambio completo de paradigma para el coordinador de trasplantes, quien acompaña al paciente durante todo el proceso para resolverle cualquier duda,
explicarle de forma pormenorizada cada paso que se debe seguir e intentar adaptar el procedimiento a las circunstancias personales y clínicas del paciente.
«Una vez autorizada la eutanasia, el paciente ha de confirmar de forma expresa su voluntad de ser donante»
¿Cómo se garantiza que la decisión de solicitar la eutanasia es un procedimiento separado e independiente de la donación de órganos?
Con un protocolo específico que diferencia, de manera clara, el acto de la prestación de ayuda para morir del proceso de donación de órganos. El equipo de coordinación de trasplantes no participa en el protocolo de eutanasia, sino que se adapta al que ha diseñado el médico responsable.
¿Debe el paciente someterse a alguna prueba especial antes de su fallecimiento?
Es el paciente el que decide sobre todos los aspectos del proceso. Sin embargo, el fallecimiento debe realizarse en el hospital para garantizar la viabilidad de los órganos tras su muerte. Lo que sí se ha podido realizar en algunos casos, a petición del paciente, es que se realice la sedación en su casa, antes de trasladarlo al hospital. Es importante recalcar que en cualquier momento el paciente puede cambiar de decisión y determinar que no quiere ser donante.
Con respecto a la fecha, todo se adapta a la elegida por el paciente para recibir la prestación de ayuda para morir.
El proceso de donación y trasplante se inicia tras el fallecimiento del donante, en este caso por eutanasia. ¿Cómo es el proceso para mantener los órganos en las mejores condiciones para el trasplante?
El proceso de donación de órganos es el mismo que en cualquier otro procedimiento de donación en asistolia, ya que la causa del fallecimiento no lo condiciona. Es importante que la persona fallezca en el hospital para que no se comprometa la viabilidad de los órganos. El diagnóstico de muerte está descrito en el RD1723/2012 de 28 de diciembre donde se indica cómo ha de diagnosticarse el fallecimiento cuando una persona muere tras una parada cardio-respiratoria, y lo realiza un médico ajeno al proceso de donación.
«En algunos casos, a petición del paciente, se ha realizado la sedación en casa antes de trasladarlo al hospital para recibir la ayuda a morir»
Recientemente ha habido un caso de trasplante de rostro que ha resultado todo un hito con gran repercusión mediática…
Sí, la verdad es que casos como el desarrollado en el Hospital Universitario Vall d’Hebrón de Barcelona no dejan de demostrarnos la inmensa generosidad de la sociedad española. Fue un proceso complejo como ya han relatado los profesionales de este centro, pero que fue posible gracias a la labor del equipo de coordinación de trasplantes y a la determinación de la paciente que solicitó la prestación de ayuda para morir, que quiso donar todo lo posible, incluso su rostro. Este tipo de casos refuerza nuestra determinación de acompañar y apoyar a todos los pacientes que quieren ser donantes tras fallecer por eutanasia. Los coordinadores se involucran mucho en estos procesos y tras finalizarlos nos relatan lo gratificante que es poder cumplir la última voluntad que tienen estos pacientes de ser donantes.
¿Afecta la posible objeción de conciencia de algunos profesionales sanitarios con respectoa la eutanasia a la hora de planificar y realizar estos trasplantes?
No, al ser procesos completamente diferenciados.
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