Solo ocho países han despenalizado la ayuda médica a morir. En la Unión Europea, donde el apoyo de la ciudananía a la eutanasia es abrumador, solo tres países reconocen este derecho

Aunque la eutanasia es una práctica común en todo el mundo, solo Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Colombia y Canadá cuentan con leyes que la regulan a nivel estatal. El estado de Victoria, en Australia, pondrá en marcha la suya a mediados de 2019. Además, en muchos países desarrollados existen iniciativas para impulsar su despenalización.

Setenta millones de estadounidenses en nueve estados de EE UU, Oregón (1994), Washington (2008), Montana (2009, por decisión judicial),  Vermont (2013), Colorado (2016), California (2016) y Hawái (2018), Nueva Jersey (2019), Maine (2019) y la capital, Washington D.C. (2016), tienen derecho a un suicidio asistido, aunque solo cuando su supervivencia esperada es de 6 meses o menos. Recientemente se han presentado propuestas de regulación en otros 19 estados.

Algunas asociaciones estadounidenses consideran que la ayuda médica para morir (MAiD, Medical Aid In Dying), la muerte médicamente asistida o la muerte digna no deben denominarse suicidio asistido. Además, afirman que es una práctica completamente ajena a la eutanasia. Detrás de este debate terminológico existe un tabú, el de la muerte voluntaria, que no ha afectado tanto a Europa.

Suiza no penaliza la asistencia al suicidio en determinadas circunstancias y es el único país del mundo que acepta con normalidad que ciudadanos de otros países puedan viajar a morir dentro de sus fronteras.

En otros países como Alemania existen sentencias que avalan la asistencia al suicidio, pero la ausencia de una legislación que dé forma a estas decisiones judiciales hace que muy pocos puedan ejercer este derecho con garantías.

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Mesa redonda sobre la eutanasia celebrada en el Congreso de los diputados (2018)

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