Boletín Internacional nº 10 – Urge despenalizar la eutanasia

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Nº 10 URGE DESPENALIZAR LA EUTANASIA

Constitución Española, Artículo 15: Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes.

Sin embargo, si hablamos del final de la vida, demasiados enfermos se ven obligados a padecer dolores y sufrimientos insoportables que los mejores cuidados paliativos no pueden controlar. ¡Basta de hipocresía!

La conspiración del silencio imperante se empieza a resquebrajar: «Forzar a alguien a sufrir en contra de sus deseos y soportar una muerte prolongada es una tortura», declara el Dr. Arun Baskhar, presidente de la Sociedad Británica del Dolor. La única respuesta a esta situación inaceptable en una sociedad civilizada es una regulación lo más amplia y generosa posible de la eutanasia para evitar tanto horror: «podemos y debemos legislar para permitir la muerte asistida» nos dice el Dr. Baskhar.

CANADÁ
Una importante victoria

Los parlamentos de Québec y de Ottawa regularon el acceso a la muerte asistida en 2015 y 2016 respectivamente. La necesidad de alcanzar un consenso político en poco tiempo llevó a permitir el acceso exclusivamente a enfermos terminales en el caso de Québec, y a enfermos cuya «muerte natural fuese razonablemente previsible» en la ley federal.

La sentencia del Tribunal Constitucional que abrió la puerta a la despenalización de la muerte médicamente asistida no mencionaba tales limitaciones. El Sr. Truchon y la Sra. Gladu, dos quebequenses con enfermedades degenerativas graves, pero excluidos de los casos previstos por la ley, presentaron inmediatamente una demanda en los tribunales contra estos requisitos.

El tribunal de Québec les acaba de dar la razón, dictaminando que los requisitos de terminalidad o de «muerte natural razonablemente previsible» violan la Carta de Derechos y Libertades de Canadá, texto fundamental que garantiza el derecho a la vida, la libertad y la seguridad de la persona. En su sentencia, garantiza el acceso a la ayuda a morir a los demandantes y da 6 meses a los parlamentos provincial y federal para modificar la legislación. Tanto el Gobierno Federal como el Gobierno de Québec han anunciado que no recurrirán la sentencia.

Impugnando los límites de la ley

Una enferma de Alzheimer fue ayudada a morir en Columbia Británica en 2017. La paciente se desorientaba, no podía vestirse sola, pero tenía conciencia de su enfermedad y era capaz de decir claramente a los médicos que examinaron su caso: «Quiero morir. Quiero que esto pare».

No le fue fácil encontrar médicos dispuestos a correr el riesgo de ayudarla, ya que este tipo de caso se sitúa en los límites de lo permitido por la ley. Su neurólogo certificó que aún estaba capacitada para tomar decisiones sobre su salud, y dos médicas consideraron su estado suficientemente grave. El Colegio de Médicos y Cirujanos, que funciona como órgano regulador de la muerte asistida, llevó a cabo una investigación confidencial sobre el caso durante diez meses y acaba de avalar la decisión de las médicas.

Paralelamente, la Sociedad Canadiense del Alzheimer acaba de levantar su oposición a la ayuda médica a morir.

Gran parte de la ciudadanía canadiense apoya la muerte asistida en caso de demencias en un país donde 564.000 personas ya han sido diagnosticadas de Alzheimer y se consideraban hasta ahora excluidas de la muerte médicamente asistida.

BÉLGICA
Petición para ampliar la ley de eutanasia a los enfermos de Alzheimer

En Bélgica, sólo puede acceder a la eutanasia una persona plenamente consciente y competente. Las voluntades anticipadas son válidas únicamente en caso de coma irreversible o de estado vegetativo persistente. El conocido oncólogo y paliativista Wim Distelmans, presidente de la Comisión de Revisión de la Eutanasia, ha lanzado una petición a favor del acceso a esta prestación para las personas con demencia. En su opinión en 2002, para alcanzar el consenso político necesario y conseguir la aprobación de la ley de eutanasia antes del final de la legislatura, se soslayó el debate sobre el complejo asunto de los pacientes con demencia y de su posible acceso a la eutanasia a través de una Declaración de Voluntades Anticipadas. Es un derecho que reclama un 83% de la ciudadanía belga reclama, según las últimas encuestas.

Pero no está en la agenda política. Sin embargo, «la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que hay 43 millones de personas con demencia en el mundo, un número que se triplicará en 2050», recalca Wim Distelmans, y no se esperan terapias eficientes para el alzhéimer y otros procesos de demencia en el futuro cercano. Una cruda realidad que esta petición pide enfrentar con valentía.

PAÍSES BAJOS
Duros ataques contra la Ley de Terminación de la Vida a Petición Propia

La Ley de Terminación de la Vida a Petición Propia se aprobó en Holanda hace ahora casi 18 años y goza de un apoyo masivo entre la ciudadanía. Pero desde las últimas elecciones, que llevaron al Gobierno a una coalición que incluye 2 partidos conservadores de obediencia religiosa, la Fiscalía General está endureciendo su posición, buscando acotar de manera rígida los límites de una ley abierta, basada en la confianza en la relación médico-paciente.

Acaba de perder de manera rotunda una batalla en el juicio celebrado en La Haya contra una médico geriatra que ayudó a morir a una paciente con Alzheimer muy avanzado, que había redactado un testamento vital cuando gozaba todavía de todas sus facultades. La ley holandesa, al contrario de la ley belga, da validez al testamento vital en caso de demencia, a lo que se ha opuesto la Fiscalía.

El tribunal sentenció que «una acusación de asesinato no hace justicia a la conducta honesta y transparente de la inculpada», reconoció que la geriatra había actuado conforme a los «cuidados debidos» y la exculpó, consolidando así el derecho a acceder a la eutanasia en caso de demencia con testamento vital explícito. Tanto el Colegio de Médicos (KNMG) como la Asociación Holandesa para el Fin Voluntario de la Vida (NVVE) expresaron su alivio por el fallo.

La Fiscalía no recurrirá la sentencia exculpatoria sino que anunció que iría a un procedimiento de casación, destinado a poner en cuestión lo que considera las zonas de sombra de la ley, con el propósito de dejar menos protagonismo a la relación médico-paciente y de llegar a un endurecimiento de los requisitos de acceso a la eutanasia, así como a un mayor control del proceso.

El Fiscal General del Estado lanzó esta advertencia en una entrevista: «Si la incertidumbre persiste, llevaremos tantos casos nuevos a los tribunales como sea necesario para obtener claridad».

No se debe ignorar el sufrimiento de los niños

«Niños con defectos congénitos del cerebro, corazón o pulmones. Niños con graves trastornos metabólicos. Casos que terminan con situaciones complejas, con epilepsia y problemas respiratorios. No podemos curarlos y no podemos evitar su muerte», declara el Dr. Verhagen, que ha codirigido una investigación que demuestra que el 84% de los pediatras holandeses apoyaría una extensión de la Ley de Terminación de la Vida a los niños menores de 12 años con enfermedades incurables y sufrimiento insoportable.

La ley actual permite el acceso a la eutanasia a partir de los 12 años, y un protocolo especial –el Protocolo de Groeningen– rige los casos de niños menores de 1 año. Para los menores de 1 a 12 años, las únicas posibilidades son el rechazo de tratamientos y la sedación paliativa, o incluso el dejar de alimentarlos e hidratarlos. El proceso de morir puede llevar días o semanas. Esta demanda de acceso a la eutanasia es también mayoritaria entre los padres.

«Según nuestra investigación, (…) necesitaríamos aplicar la terminación activa de la vida para niños menores de 12 años entre 5 y 10 veces al año», añade el Dr. Verhagen. Son pocos casos, pero ¡cuánto sufrimiento innecesario y atroz se evitaría!

SUIZA
El suicidio asistido por sufrimiento existencial

Enfermos terminales, pacientes con enfermedades incurables y sufrimiento insoportable… ¿Vida cumplida? ¿Sufrimiento existencial? Las asociaciones suizas que practican la ayuda al suicidio reflexionan desde hace tiempo sobre los límites de su práctica y los requisitos para acceder al suicidio asistido.

Pierre Beck, vice-presidente de EXIT-Suiza Romanda, ayudó a morir a una pareja de octogenarios en 2017: el hombre enfermo de leucemia cumplía claramente con los requisitos definidos por la Academia Suiza de Ciencias Médicas, pero su esposa no padecía ninguna enfermedad. La idea de la separación le resultaba insoportable y avisó que si no podía morir con su marido, se suicidaría por sus propios medios. Sufrimiento existencial/Vida cumplida: la práctica suiza no admite hasta hoy estos supuestos. Es la primera vez que un médico de EXIT actúa en un caso así.

El tribunal que acaba de juzgar a Pierre Beck reconoció que la ayuda prestada era perfectamente altruista, como lo exige el código penal para eximir de castigo la persona que presta esta ayuda. Pronunció una pena de multa por infracción a la ley del medicamento, por usar pentobarbital en un caso que no cumplía con los requisitos.

«Es un verdadero problema, ahora, saber si podemos, en nuestra sociedad, ayudar a la gente a morir. A gente cansada de vivir. (…) Es un problema grave, que se va a plantear cada vez más a menudo» señala Jean-Jacques Bize, copresidente de EXIT.

REINO UNIDO
Desmontando un mito: «los cuidados paliativos no son una panacea»

«Forzar a alguien a sufrir en contra de sus deseos y soportar una muerte prolongada es una tortura. Esto no es aceptable en una sociedad civilizada», declara el Dr. Arun Bhaskar, presidente de la Sociedad Británica del Dolor, en un artículo publicado recientemente en el British Medical Journal.

Hace referencia en este artículo al informe, titulado «La verdad inevitable», publicado por la asociación Dignity in Dying, que recoge el dato de que el 43% de los profesionales de la salud interrogados reconoce la existencia de pacientes que terminaron sus vidas con intensos sufrimientos, a pesar de haber recibido cuidados paliativos de alta calidad.

«Los cuidados paliativos no son suficientes: podemos y debemos legislar para permitir la muerte asistida» afirma el Dr. Arun Bhaskar. Habrá que vencer lo que llama la «conspiración del silencio»: «La realidad que debemos aceptar es que hay una minoría significativa de pacientes con enfermedades terminales cuyo sufrimiento no puede ser controlado ni siquiera por cuidados paliativos de clase mundial».

Cuidados paliativos y eutanasia son complementarios, y ¡basta ya de demonizar la ayuda médica a morir!

ITALIA
Una puerta entreabierta hacia la libertad de decidir al final de la vida

La ciudadanía italiana se pronuncia en su mayoría a favor de la ayuda médica a morir, y sin embargo sus representantes en el parlamente no sólo no han sido capaces de legislar sobre la ayuda al suicidio durante el año que les concedió el Tribunal Constitucional, sino que ni siquiera consiguieron abrir un debate serio sobre el tema.

El alto tribunal dará próximamente a conocer su doctrina cuando se publique la integralidad de su sentencia sobre la «cuestión de constitucionalidad» referida al artículo 580 del Código Penal planteada por el tribunal y la fiscalía de Milán en el juicio contra Marco Cappato, militante de la Asociación Luca Coscioni que se autoinculpó por haber acompañado para su suicidio asistido en Suiza a un paciente tetraplégico y ciego.

A finales de septiembre el tribunal publicó un comunicado que entreabre la puerta al reconocimiento de la libertad a interrumpir una vida cuando discurre en condiciones insoportables para el paciente. Declara «no punible en determinadas condiciones, el facilitar la ejecución del propósito de suicidio libremente solicitado por un paciente mantenido en vida con medidas de soporte vital, que padezca una enfermedad irreversible fuente de sufrimiento físico o psicológico que considera intolerable, y plenamente capaz de adoptar decisiones libres e informadas». Una puerta entreabierta, en condiciones extremas y muy limitadas, al ejercicio de la libertad de decidir al final de la vida.

Marco Cappato se autoinculpó también en la ayuda a morir de un paciente que no dependía de medidas de soporte vital. El juicio quedó suspendido hasta la sentencia del Constitucional y debería reanudarse en el mes de noviembre.

COLOMBIA
¿Más cerca de una regulación de la eutanasia?

El Tribunal Constitucional de Colombia despenalizó la eutanasia en 1997 fallando que «el derecho a morir dignamente es un derecho fundamental» y conminando el parlamento a legislar. A día de hoy se puede acceder –difícilmente– a la eutanasia gracias a una serie de directrices emitidas por el Ministerio de Sanidad en 2015. Pero el Parlamento sigue sin legislar, a pesar de varios intentos frustrados de debate.

Un nuevo proyecto de ley ha sido registrado a finales del mes de agosto pasado por un diputado del Partido Liberal. Establece los requisitos para acceder a la eutanasia: que el paciente tenga una enfermedad incurable y terminal o una afección que deteriore gravemente su calidad de vida; que la decisión sea libre, informada, inequívoca y reiterada.

El médico tratante tiene que presentar un informe a una junta médica en la cual participe obligatoriamente un sicólogo; esta junta comunicará su decisión en un plazo de 10 días. Los niños a partir de 6 años podrán acceder a la eutanasia, según ciertas condiciones.

El sistema de salud deberá garantizar tanto la objeción de conciencia del profesional como la atención al paciente solicitante. ¿Conseguirán los legisladores encontrar la valentía para regular un derecho reconocido desde hace más de 20 años por el Tribunal Constitucional?

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