Inmaculada Echevarría

Prensa DMDTestimonios

A los 11 años, Inmaculada Echevarría fue diagnosticada con distrofia muscular. A los 41 tuvo que ingresar en una clínica para vivir conectada a un aparato de ventilación mecánica. Nueve años después, desesperada, solicitó públicamente la eutanasia, «una inyección que le parara el corazón».

Con el asesoramiento de DMD y de acuerdo con la Ley de autonomía del paciente, reformuló su petición de ayuda a morir como un rechazo de tratamiento, renunciando a la máquina que la mantenía con vida.

Se autorizó, aunque el centro donde vivía se negó a retirarle la respiración mecánica por motivos ético-religiosos. La trasladaron para morir a un hospital público de Granada. Su valiente actuación y decisión fue la semilla necesaria para que se elaborara la Ley de Muerte Digna andaluza.

Comparte este artículo