«Si a uno le encanta la vida, tiene que saber que morir es parte del proceso».
Diagnóstico: cáncer terminal de pulmón. Pronóstico: un año de vida.
Tras probar varios tratamientos, los médicos comprobaron que los efectos secundarios le restaban calidad de vida pero no mejoraban sus opciones. Aún así, insistían en cumplir “el protocolo”: mientras la cabeza estuviera bien había que seguir intentándolo.
Sagüés decidió que no quería ni la vida que tenía ni la que le esperaba, pero en cuidados paliativos no consideraron su deterioro suficiente para practicarle una sedación paliativa. Decidió hacer pública su historia.
DMD lo atendió en su domicilio, un médico de la asociación valoró que sí cumplía los requisitos para una sedación y lo ayudó a morir, acompañado de los suyos, como era su deseo.
«Si a uno le encanta la vida tiene que saber que morir es parte del proceso».
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