Pedro Martínez

Prensa DMDTestimonios

“No se trata de morir con dignidad. Se trata de vivir con dignidad hasta el final, teniendo el control de lo que se hace»

Soportó el avance de una ELA hasta quedar prácticamente paralizado. Vivía, como él decía, “en una cárcel que se estrecha”. Cuando decidió que quería morir contó su historia a El País.

Rechazó los tratamientos que lo mantenían con vida y solicitó una sedación paliativa. Sus médicos y la Consejería de Salud andaluza se negaron, alegando que no estaba en fase terminal. El servicio de cuidados paliativos le recomendó que dejara de comer y beber para que su estado empeorase y así poder sedarle. Pedro Martínez los echó de su casa.

Los médicos de DMD valoraron su estado, comprobaron su deterioro y padecimiento, que él ya consideraba intolerable, y procedieron a sedarlo respetando tanto a sus deseos como a la legalidad vigente.

“No se trata de morir con dignidad. Se trata de vivir con dignidad hasta el final, teniendo el control de lo que se hace».

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