Fernando Marín, vicepresidente de DMD, y el abogado Adolfo Barreda, hablaron sobre la actual situación de la eutanasia y la muerte digna en el programa El último tren (RNE).
Su presentadora, Isabel Gemio, tras resumir el caso de la joven Noelia, que continúa a la espera de poder ejercer su derecho a una muerte digna, conversó en directo con Fernando Marín, médico y vicepresidente de Derecho a Morir Dignamente (DMD) Federal, y con el abogado Adolfo Barreda.
Antes de iniciar la entrevista con estos dos expertos, se recordó a algunas de las personas que hicieron historia en la lucha de este derecho, como Ramón Sampedro, cuyo caso “conmocionó a buena parte de la sociedad”; de la niña Andrea Lago, para quien sus padres pidieron que no se prolongara artificialmente su vida en lo que ellos mismos definieron como “un acto de amor el dejarla ir en paz y sin sufrir”; José Antonio Arrabal, enfermo de ELA, que en 2018 grabó su suicidio para reclamar el derecho a decidir sobre su vida, o Maribel Tellaetxe, enferma de alzhéimer.
La conversación se centró en conocer cómo se está desarrollando este derecho en España a pocos meses de cumplirse el quinto aniversario de la entrada en vigor de la LORE (ley orgánica de regulación de la eutanasia).
Una ley muy garantista
Fernando Marín destacó que “la mitad de las personas que han pedido la ayuda a morir han podido ejercer su derecho, mientras que una tercera parte se muere durante la tramitación y al 20% se les deniega la solicitud porque dice que no cumplen los requisitos”. Y recalcó que la nuestra es una ley muy garantista donde se reconoce el derecho si se está dentro de un contexto eutanásico, y “este contexto a veces es interpretable. El relato de la persona, el sufrimiento constante e intolerable, es totalmente subjetivo. También tiene en cuenta la posibilidad de una mejoría apreciable en el futuro, pero ¿apreciable para quién, para la persona o para el médico? A las personas con trastorno mental, en general, se les dice que no, porque no son dependientes, y a las personas con enfermedades neurodegenerativas que no están avanzadas también se les deniega y se les dice que vayan cuando sean dependientes”.

Aunque la gran mayoría de la ciudadanía está a favor de la eutanasia (la última encuesta al respecto es el CIS de 2021, previa a la aprobación de la ley, donde destacaba que el 75% estaba a favor), se dan circunstancias como el caso de Noelia. El abogado Adolfo Barreda recordó que “el Tribunal Constitucional tuvo ocasión de pronunciarse sobre la ley de la eutanasia y dio un respaldo a su integridad. En el caso de Noelia, los padres perdieron la custodia de su hija y, hasta el momento, no tienen ninguna relación persona con su hija. La joven solicita esa eutanasia porque está en constante sufrimiento. La comisión evaluadora se lo concedió, pero aparece el padre a través de Abogados Cristianos introduciendo el elemento religioso. Sin embargo, Noelia es una persona capaz, no está incapacitada”.
Marín recordó que “nadie tiene derecho a pedir una eutanasia por ti y nadie tiene derecho a impedirla. La eutanasia”, añadió, “es un acto de amor, es acompañar a esa persona al final de su vida, un final deseado porque la vida es un tormento y por eso deseas la muerte”.
Otros temas que se trataron fueron la diferencia entre eutanasia o suicidio asistido, cómo es el procedimiento para solicitar la ayuda médica a morir así como los plazos y requisitos que observa la ley o la diferencia entre la eutanasia y los cuidados paliativos.
Marín recordó que “los cuidados paliativos pueden aliviar el sufrimiento mientras se espera la muerte por agotamiento físico, de forma natural. Desde los cuidados paliativos ni adelantan ni retrasan la muerte, pero con la eutanasia la persona puede decidir adelantar su muerte, decidir cuándo morir, porque ya no puede más. Nadie quiere sufrir, y mientras hay personas que se resignan y aguantan mientras el cuerpo aguante, como se suele decir, hay otras que decimos que no, que preferimos la eutanasia”.
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