Hoy, 25 de junio se cumplieron cinco años de un hito histórico: la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia (LORE) en España.
Sin embargo, para la Asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD), este quinto aniversario no puede ser solo de celebración.
Debe ser de denuncia y de exigencia.
Los datos provisionales ofrecidos por el Ministerio de Sanidad sobre la prestación de ayuda para morir son llamativos:
En 2025 finalizaron 1.187 procesos relativos a la prestación de ayuda para morir, es decir, solicitudes cuyo desenlace se produjo durante el año, con independencia de la fecha en la que se hubieran iniciado. Del total, 565 concluyeron con la realización de la prestación, lo que supone el 47,7 %.
El fallecimiento de la persona solicitante durante la tramitación fue el desenlace de 374 procesos (31,5 % del total).
Además, 157 solicitudes concluyeron con una denegación (13,2 % de los procesos finalizados).
Bajo el lema "5 años. Sin excusas. La ley existe. Exijamos que funcione para todos", desde DMD hemos analizado la situación actual y denunciamos que las personas solicitantes siguen enfrentándose a demoras innecesarias, desigualdades territoriales, burocracia y falta de atención en la sanidad privada (donde solo se tramita el 3 % de las solicitudes).
Para revertir este sufrimiento innecesario y hacer que la ley funcione en la práctica, exigimos 4 mejoras urgentes:
1. El laberinto de la solicitud: necesitamos un Protocolo Asistencial
Una de cada dos solicitudes no llega a completarse. El sistema improvisa.
Si sufres un infarto, los sanitarios tienen un protocolo estandarizado. Saben qué hacer. Sin embargo, cuando se presenta una solicitud de eutanasia, muchos centros sanitarios improvisan. Los pacientes se enfrentan a dudas sobre quién recoge el documento, quién designa al médico responsable o qué hacer ante objeciones de conciencia.
La solución de DMD: reclamamos un Protocolo Asistencial de Eutanasia homogéneo para todos los centros sanitarios (públicos y privados) del Estado. Un documento que guíe paso a paso a los sanitarios, eliminando la burocracia que prolonga el sufrimiento de las personas que se encuentran en lo que la ley denomina contexto eutanásico.
2. Desigualdad territorial: urgen Unidades de Eutanasia en cada CCAA
El código postal no puede decidir tu derecho.
El acceso a la ayuda médica a morir en España depende en gran medida de dónde vivas. Mientras en unas autonomías el proceso dura semanas, en otras se alarga meses. A esto se suma que el Consejo Interterritorial de Salud aplazó en el pasado abril la aprobación de la segunda edición del Manual de Buenas Prácticas en Eutanasia, frenando la homogeneidad de todo el territorio español.
La solución de DMD: exigimos la creación real y dotada de recursos de una Unidad de Eutanasia tanto en el sistema público como en el privado en cada comunidad autónoma. Un equipo técnico que informe a la ciudadanía, asesore a los médicos y garantice que ninguna solicitud se quede olvidada en un cajón.
VÍDEO: Fernando Marín - "El código postal no puede decidir tu derecho"
3. Médicos saturados: reconocimiento profesional y agendas
Quieren ayudar. El sistema no les deja.
Muchos profesionales de la sanidad están dispuestos a acompañar a los pacientes en el ejercicio de la eutanasia, pero el sistema no les facilita el tiempo necesario en sus jornadas. Tramitar una solicitud requiere entrevistas, informes y coordinación, un esfuerzo que hoy las médicas y los médicos asumen a costa de su tiempo personal o de retrasar otras consultas.
La solución de DMD: reclamamos la liberación de agendas y reconocimiento profesional para los equipos médicos que tramitan prestaciones de eutanasia. El cumplimiento de una ley orgánica no puede sostenerse exclusivamente en el voluntarismo de unos pocos.
4. Muro burocrático: Un procedimiento abreviado para casos urgentes
Cuando quedan semanas, cada día es una despedida que no pudo ser. En los casos en que el fallecimiento es inminente, el tiempo lo es todo. La burocracia habitual de la LORE es una trampa para quienes tienen semanas o días de vida.
En 2025, 374 personas fallecieron esperando una respuesta del sistema que nunca llegó a tiempo. No solo perdieron los últimos días de su vida en un laberinto burocrático que no les atendía con la humanidad que necesitaban.
También se les impidió el derecho a finalizar su vida de una forma digna, en compañía de sus familiares y allegados, en la intimidad de su hogar o en un entorno agradable, y de acuerdo con su deseo y sus valores.
La solución de DMD: reclamamos implementar un procedimiento abreviado para casos en los que el fallecimiento pueda ser inminente. No es pedir atajos, es asegurar que la ley llega a tiempo a las personas más frágiles.
Tu voluntad debe ser respetada: el primer paso
Que la ley mejore es responsabilidad de las Administraciones.
Pero hay algo que está en tu mano para blindar tu voluntad ante el futuro, especialmente si algún día pierdes la capacidad de comunicarte (por ejemplo, a causa de una demencia o una enfermedad neurodegenerativa).
Para que se respete tu derecho a morir dignamente en esas circunstancias, es imprescindible que registres tu testamento vital (también conocido como Documento de Instrucciones Previas).
Mi vida es mía. #LibresHastaElFinal
Porque los derechos no se regalan.
Se conquistan cada día.
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