«Hay profesionales que no han reflexionado lo que supone acercarse a la muerte desde la empatía y el respeto»

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Concha Castells, expresidenta de DMD Euskadi, nos detalla las aportaciones que desde Derecho a Morir Dignamente se han hecho al nuevo borrador del Manual de Buenas Prácticas en Eutanasia a solicitud del Ministerio de Sanidad. Algunas de ellas se han incorporado, pero otras se han quedado fuera del texto.

El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud suspendió la aprobación del nuevo Manual de Buenas Prácticas en Eutanasia en su reunión de abril, a pesar de contar con el consenso previo de todas las autonomías. La ministra de Sanidad, Mónica García, decidió atender la solicitud de consultar a sociedades y colegios de médicos antes de proceder a su aprobación. Esta suspensión se ha producido en un momento clave, a punto de cumplirse cinco años de vigencia de la LORE y con un panorama informativo complejo, donde no han faltado voces que desde diferentes instancias quieren poner en entredicho un derecho ya ampliamente debatido y consensuado en nuestra sociedad como es el derecho a la eutanasia.

La médica Concha Castells, expresidenta de Derecho a Morir Dignamente (DMD) Euskadi, es una de las integrantes del grupo que se creó dentro de la asociación federal para aportar mejoras al borrador a instancias del Ministerio. Esta «salubrista», como ella se denomina, tuvo su primer contacto con DMD hace años, cuando conoció al Dr. Luis Montes en una charla en Bilbao. Después, en 2016, tras la muerte de su madre, se hizo socia.

En aquel momento se dio la circunstancia de que la asociación vasca se había quedado sin relevo, así que asumió el reto de presidirla siendo una recién llegada. En los diez años que han pasado desde entonces, en «Euskadi ha habido una evolución de la cultura del vivir y del morir en la que nuestra asociación ha tenido un gran papel». «Con la aprobación de la LORE», recuerda Castells, «la Administración sanitaria de Euskadi actuó con celeridad, siendo la primera autonomía donde se realizó una eutanasia».

¿Cuál es la mayor preocupación con respecto a la ley actual?

Que no llegue a todas las personas por falta de información o de implicación de los médicos y médicas. También el alto número de personas que muere durante el procedimiento, hasta un 43 % en 2024 en Euskadi, así como las personas excluidas de facto en los supuestos de la ley, a pesar de sufrir tremendamente. Suelen ser casos con problemas de salud mental, aunque también con edad avanza da con pluripatología leve, pero con un gran sufrimiento.

¿Qué metas tiene DMD Euskadi en el horizonte?

Pues entre otras cuestiones, nos gustaría trabajar en la opción de muerte por vida cumplida para que se pueda abrir el debate social. Aunque sea algo minoritario, se nos acercan personas que no están dispuestas a pasar por ningún tribunal para ejercer con libertad su decisión de morir. Estas personas deberían poder morir libremente, acompañadas por sus personas queridas, si ese es su deseo, y no de forma clandestina.

En una situación de sobrecarga alguien se acerca a ti con un tema que no conoces, que te da miedo, sobre el que no has reflexionado… un fácil tomar la opción de objetar

Centrándonos en la propuesta de DMD para la nueva edición del Manual, ¿cómo se empezó a trabajar en este texto?

En enero el Ministerio nos envió un primer borrador para que pudiéramos hacer nuestras aportaciones. Para ello se formó un grupo de trabajo que inició la revisión partiendo de un documento que ya se había elaborado con anterioridad. Algunas de las propuestas más importantes fueron que el médico consultor pueda haber tenido relación previa con la persona solicitante, cuestión que negaba la primera versión del Manual; la existencia de un protocolo de respuesta a una solicitud de eutanasia en todos los centros asistenciales públicos y privados, y la supresión de la suspensión del procedimiento, entre otras.

El documento se envió al Ministerio y en febrero nos remitieron una nueva versión del Manual en la que decían que se habían incorporado gran parte de nuestros comentarios y sugerencias y nos agradecían el nivel de detalle y colaboración que habíamos tenido. Sin embargo, la mayoría de los temas más relevantes, como la suspensión o lo relativo al médico consultor, no habían sido incorporados, o solo parcialmente, por lo que volvimos a enviarlos otra vez, insistiendo en la importancia de incorporarlos.

El 9 de abril el Consejo Interterritorial aplazó la aprobación del Manual, a petición de la Comunidad de Madrid, y el 10 de abril recibimos una nueva versión del mismo con un nuevo plazo para aportaciones.

 

¿Cuáles son las principales novedades que incorpora la nueva versión del Manual?

Destaca la incorporación de la figura de la enfermera/o del equipo asistencial, con especificación de funciones en el proceso y en la coordinación clínica, lo cual hace justicia al papel que venía realizando Enfermería y que no se veía reflejado en la anterior versión del Manual.

¿Es suficiente el Manual para una buena ayuda y un acompañamiento?

Desde luego que no. El Manual es un documento técnico para aplicar la LORE. Sirve a las Administraciones para organizar sus recursos y a las y los profesionales para consultar los aspectos técnicos de la prestación y las funciones de quienes intervienen. Pero al Manual hay que llegar ya con una formación y una sensibilización previas, algo que no pasa en demasiadas ocasiones. Hay profesionales que no han reflexionado sobre lo que supone acercarse a la muerte desde la empatía y el respeto, que no la afrontan, que no la quieren… y para eso no sirve el Manual.

PARA NOSOTROS ES IMPORTANTE LA UNIDAD TÉCNICA DE APOYO A LA PRESTACIÓNDE AYUDA PARA MORIR CON SUS FUNCIONES Y ESTÁNDARES DE ACTUACIÓN

¿El trabajo que se le añade al médico y la falta de preparación pueden ser causa para que muchos se acojan a la objeción de conciencia?

Claro que habrán sido el motivo de algunos médicos para declararse objetores. Y para dar largas, aunque no se declaren objetores. En una situación de sobrecarga alguien se acerca a ti con un tema que no conoces, que te da miedo, sobre el que no has reflexionado… es fácil tomar la opción de objetar. Yo lo he vivido con una persona cercana a mí, que solicitó la eutanasia. La primera reacción de su médica fue de sobresalto, casi de enfado. Cuando le recordamos que su paciente tenía derecho a solicitar la eutanasia, a no ingresar en un hospital y quedar se en casa, si ese era su deseo nos dijo: «para poder ejercer los derechos tiene que haber medios, y nosotros no los tenemos». Estaba desbordada.

Poco a poco fue aceptando la situación, acabó implicándose, y finalmente aceptó ser la médica responsable. No objetó, que hubiera sido su opción más fácil.

¿En qué otros puntos importantes ha incidido DMD?

Desde DMD propusimos desde el inicio de la puesta en marcha de la Ley la necesidad de creación de Unidades Técnicas de Apoyo a la Prestación de Ayuda para Morir que apoyaran a las y los profesionales, informaran y resolvieran los problemas de la ciudadanía, e impulsaran un modelo basado en profesionales referentes. Este modelo funciona muy bien en las comunidades que lo tienen desplegado, y aparece, finalmente en la última versión del Manual.

Otro punto importante de desacuerdo ha sido que el Manual regula la suspensión del procedimiento, y en nuestro criterio la LORE ha diseñado  un procedimiento completo con plazos para cada trámite en el que no está prevista la suspensión y al que no es aplicable el procedimiento administrativo común, por lo que pedíamos la supresión de todo lo relativo a la suspensión de la tramitación del procedimiento. Esta cuestión no ha sido considerada y sigue apareciendo en la última versión.

¿Y respecto a los aplazamientos?

El Manual anterior disponía que el solicitante podía aplazar el procedimiento hasta dos meses desde su autorización, y en la nueva versión este plazo se alarga a seis meses, pasados los cuales se pierde el derecho a la prestación.

La ley reconoce expresamente el derecho del solicitante a aplazar en cualquier momento la solicitud de prestación de ayuda para morir

En nuestro criterio, el Manual no puede añadir límites y requisitos no previstos en la LORE, y esta reconoce expresamente el derecho del solicitante a aplazar en cualquier momento la prestación de ayuda para morir. Para DMD este derecho se configura como una manifestación de la autodeterminación y la dignidad de la persona, y su ejercicio es personalísimo, sin que la Administración pueda condicionar, limitar o denegar su ejercicio. Por ello, nuestra propuesta fue que se establezca un plazo de 6 meses pasado el cual, por razones de gestión y de control del estado de la tramitación de la prestación, la persona solicitante simplemente comunique el aplazamiento, sin que quepa denegación alguna.

Por otro lado, en la última versión ya no aparece la condición de que el médico consultor no haya tenido contacto asistencial previo con la persona solicitante, lo cual es una buena noticia. En algunos territorios hay dificultades para encontrar un médico consultor, por lo que se alargan innecesariamente los trámites, suponiendo un obstáculo innecesario más.

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