El Hospital Vall d’Hebron ha realizado el primer trasplante parcial de cara del mundo con una donante solicitante de eutanasia. La donante, a la que se le había autorizado la PRAM (prestación de ayuda para morir), no solo decidió dar sus órganos y tejidos, sino que ofreció la donación de la cara.
«Los donantes y sus familias siempre llevan a cabo un acto inmenso de generosidad y altruismo, pero este caso además demuestra un grado de madurez que deja sin palabras. Alguien que ha decidido dejar de vivir dedica una de sus últimas voluntades a una desconocida y le da una segunda oportunidad de esta magnitud» , expone la Dra. Elisabeth Navas, coordinadora médica de Donación y Trasplantes del Hospital Universitari Vall d’Hebron. La receptora requería un trasplante de cara tipo I (parte central del rostro) después de sufrir una necrosis de los tejidos de la cara por una infección bacteriológica.

Una vez obtenidas todas las autorizaciones para llevar a cabo este procedimiento, es necesario identificar al donante adecuado, es decir, aquél que, además de no presentar ninguna contraindicación para la donación, tenga unas medidas antropométricas faciales compatibles con las del receptor. En el estudio de la donante, se llevó a cabo un TAC en la donante y en la receptora: la información digital fue validada por radiología e ingenieras de la Unidad de Impresión en 3D de Vall d’Hebron.
El trasplante de cara debe ser considerado como un trasplante de tejidos compuesto. Se trata de un campo que ha vivido una gran evolución en los últimos años en la Cirugía Plástica, en particular en el desarrollo de técnicas de trasplante de tejidos compuestos (VCA, Vascularized Composite Tissue Allotransplantation). Su base son las técnicas de microcirugía vasculonerviosa, tanto para realizar la extracción e implantación como para garantizar la máxima funcionalidad en el receptor, expresividad y sensibilidad facial y las técnicas de Cirugía Plástica, la única especialidad capacitada y acreditada para realizar tratamientos de cirugía plástica facial.
Se trasplanta piel, tejido adiposo, nervios periféricos, musculatura facial y hueso de la cara: la cirugía es de máxima complejidad, ya que las estructuras a anostomar y reconstruir son pequeñas y con una estructura tridimensional compleja, la operación puede durar de 15 a 24 horas en total. El objetivo es reconectar todas las estructuras en el receptor, creando una nueva fisonomía que cobre vida de nuevo, sea funcional y pueda desarrollar con normalidad las funciones vitales. Del centenar de profesionales que intervienen a lo largo de todo el proceso, unos 25 son de enfermería.
Según datos de la Organización Nacional de Trasplantes, desde que se aprobó la LORE en 2021, 226 personas que han recibido la prestación de ayuda a morir han donado sus órganos tras fallecer, haciendo posible el trasplante a un total de 643 pacientes hasta diciembre de 2025. El
El número de donantes por año ha sido de 7 en 2021; 42 en 2022 y 2023 respectivamente; 63 en 2024, y 72 en 2025.
Fuente e imágenes: Hospital Vall d’Hebron.
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