Sufría ELA. Tras su diagnóstico en 2003, empezó a pensar en su futuro y lo que le esperaba: una vida de absoluta dependencia. Como no era lo que quería, decidió que prefería morir.
Hizo su decisión pública y contó su historia a El País.
En enero de 2007, en su casa y acompañada por dos voluntarios de DMD, ingirió un cóctel letal de fármacos y puso fin a su vida.
«Quiero dejar de no vivir, esto no es vida»
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