Boletín internacional nº8 – No hay abusos ni pendiente resbaladiza

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Nº 8 NO HAY ABUSOS NI PENDIENTE RESBALADIZA

Los hechos son tozudos. Por mucho que se empeñen los detractores de la ayuda médica a morir, por muchas mentiras que se inventen y por muchos bulos que lancen, las cifras demuestran que no hay abusos en los países que la han regulado. La eutanasia y/o el suicidio asistido, allá donde son legales, representan entre el 2 y el 4% de los fallecimientos: una ínfima minoría de pacientes que deciden poner un punto final a sus vidas no tanto para escapar del sufrimiento –que también– sino sobre todo para no seguir con una vida –la suya– que, para esa persona, ha perdido todo sentido. No son abusos lo que encontramos, sino a menudo dificultades de todo tipo para acceder a la ayuda a morir, y un menosprecio absoluto hacia la libertad y la dignidad de la persona. Ahí es donde sí existen abusos: abusos frutos de la intolerancia de los que se oponen a la libertad de la persona hasta el final, y que llevan al extremo su desprecio de los valores democráticos, queriendo imponer a todos su propia moral.

NUEVA JERSEY (EE.UU.)
Una ley respetuosa con los derechos de todos

New Jersey se ha convertido en el octavo estado de EE.UU. en permitir que los residentes con enfermedades terminales pongan fin a sus vidas con ayuda médica. El 12 de abril, el gobernador demócrata –y católico– firmó el proyecto de ley aprobado a finales de marzo por el Parlamento por 41 votos a favor y 33 en contra en la Asamblea; 21 a favor y 16 en contra en el Senado. La ley entrará en vigor el 1 de agosto próximo.

«Después de un período de reflexión y oración profundas y cuidadosas, he llegado a la conclusión de que, si bien mi fe me puede llevar a una decisión particular para mí mismo, como funcionario público no puedo negar esta alternativa a aquellos que pueden llegar a una conclusión diferente. (…) La firma de esta legislación es la decisión que mejor respeta la libertad y la humanidad de todos los residentes de Nueva Jersey», declaró el gobernador.

BÉLGICA
Las cifras de 2018 presentan una situación calificada de «estable»

La Comisión Federal de Control y Evaluación de la Eutanasia ha publicado en febrero pasado un comunicado con las cifras de eutanasias realizadas en el año 2018. Se registraron 2.357 eutanasias (+1,8% en comparación con 2017). Representan el 2% de los fallecimientos totales. En 2018 no se registró ninguna eutanasia de paciente menor de edad, y las eutanasias por enfermedades mentales constituyen menos del 2,4% del total. En la mayoría de los casos (85,4%), los médicos estimaban el fallecimiento del paciente previsible en un plazo muy corto.

La comisión recalca que el número de eutanasias en el domicilio del paciente aumenta – ya son el 46,8% de los casos, – mientras que va disminuyendo el número de eutanasias en hospitales (36,1%). Menos del 1% de las eutanasias correspondían a pacientes inconscientes con testamento vital. En todos los casos se han respetado las condiciones fijadas por la ley.

En su conclusión, la Comisión califica la situación de “estable”.

PAÍSES BAJOS
¿Investigaciones intimidatorias?

Los Comités de Revisión de la Eutanasia informan de que se han realizado 6.100 eutanasias en 2018: 7% menos que el año anterior. Es la primera vez, desde la aprobación de la ley, que las cifras caen. Según la Clínica del Final de la Vida –institución que se encarga de los casos más difíciles que no encuentran respuesta de parte de sus médicos de cabecera– «los médicos se están volviendo más cautelosos» en gran parte por las cinco investigaciones abiertas por la fiscalía en el último año y medio. En varias entrevistas en los medios, el director de la Clínica del Final de la Vida expone que la caída del número de eutanasias es conyuntural, pero recalca sin embargo el trauma que supone la apertura de una investigación para el médico y para los familiares del paciente, y el efecto disuasorio de estas actuaciones, que no se habían dado hasta la fecha. Recordemos que ya dos de estas investigaciones han sido archivadas.

QUÉBEC (CANADÁ)
Dos años de regulación de la Ayuda Médica a Morir (AMM)

La Comisión sobre los Cuidados al Final de la Vida acaba de publicar un informe en el cual analiza la aplicación de la ley que autorizó la AMM, desde su entrada en vigor en diciembre 2015 hasta marzo 2018: 2.462 solicitudes registradas; 1.632 AMM llevadas a término; 830 no atendidas a pesar de ser potencialmente admisibles. Esta última cifra sería la parte visible de un preocupante iceberg. Se señalan varias causas: complicaciones burocráticas; escasez de médicos dispuestos a proveer este servicio (sólo el 1,7% del total, es decir 350 de 23.000); resistencia de las unidades de paliativos y de los establecimientos sanitarios confesionales; etc. “Se temían abusos y es el acceso que plantea problemas”, apunta un comentarista.

ALEMANIA
La prohibición de la ayuda a morir «profesionalizada» ante el Tribunal Constitucional

En 2015 el Bundestag (Parlamento alemán) aprobó la prohibición de la ayuda al suicidio “profesionalizada” –artículo 217 del código penal– que a partir de este momento se castigaría con hasta 3 años de cárcel. Sin embargo, dos años más tarde, el alto Tribunal Contencioso-Administrativo de Leipzig consideró que “en casos excepcionales, el Estado no puede impedir a un paciente el acceso a medicamentos letales que le permitirían suicidarse de manera digna y sin dolor”. El gobierno federal suspendió en 2018 la aplicación de esta última decisión. Asociaciones alemanas y suizas de ayuda al suicidio, así como médicos y pacientes estiman que la actual legislación viola el “derecho a la libertad” plasmado en el artículo 2.1 de la constitución, y han interpuesto 11 demandas ante el Tribunal Constitucional. El alto Tribunal se ha reunido los días 16 y 17 de abril para escuchar las partes. Dictará sentencia antes de finales de año.

AUSTRALIA
Terrorismo moral: escraches a las puertas de un hospital

El Parlamento del estado australiano de Victoria aprobó el año pasado una ley de ayuda médica a morir que entrará en vigor el próximo mes de junio. Las administraciones y los establecimientos sanitarios se preparan para la implementación de esta ley… y los grupos opuestos a la eutanasia están también calentando motores, haciendo “escraches” a la entrada de un gran hospital de Melbourne con un afamado servicio de oncología. Este hospital ha publicado en su página web informaciones sobre la nueva ley y su implementación. Los participantes en estas vergonzosas acciones increparon tanto al personal sanitario como a los pacientes, distribuyendo folletos y gritando contra lo que califican como “asesinatos patrocinados por el Estado”.

REINO UNIDO
Una revolución: el Royal College of Physicians (RCP) se declara neutral

El RCP – prestigiosa institución académica fundada en 1518 – lanzó a principios de año una encuesta entre sus 35.000 miembros, y acaba de cambiar su tradicional oposición a la muerte asistida por una posición neutral. 7.000 médicos de hospitales del Reino Unido respondieron a la encuesta: un 43.4% declaró que el RCP debería oponerse a cualquier cambio en la ley, y el 31.6% se pronunció a favor de que apoyara una regulación de la muerte asistida. La regla establecida previamente a la consulta por el RCP era que en caso de que ninguna opción alcanzase el 60% de los votos, la institución se declararía neutral. «Como colegio, tenemos que representar a todos, y hemos adoptado una posición neutral porque la encuesta muestra que así representamos mejor a nuestros miembros», declaró el presidente del RCP, el profesor Andrew Goddard.

LA OTRA TRINCHERA
Actores en la sombra

La derecha cristiana americana, cuya influencia se ha disparado en EE.UU. bajo la administración Trump, se está implantando en Europa según investigaciones llevadas a cabo por la asociación inglesa Dignity in Dying y la plataforma OpenDemocracy. Maneja grandes cantidades de dinero. Originariamente anti-abortista y anti-LGTB, está orientando también sus acciones contra la eutanasia. Por ejemplo la asociación ADF-International (Alliance Defending Freedom) “está vinculada con un pequeño número de activistas británicos que actúan detrás de supuestos movimientos ‘populares’ contra la muerte asistida”.

Esta asociación ha abierto oficina en Londres y también en Bruselas para realizar tareas de lobbying en el Parlamento Europeo. Está detrás de la denuncia presentada por cuatro médicos contra la decisión del Royal College of Physicians de adoptar una posición neutral sobre la muerte asistida, y también detrás del “caso Mortier”, una denuncia ante el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo por un caso de eutanasia en Bélgica.

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