«Se pedirán pocas eutanasias, pero la ley beneficiará a toda la sociedad»

Prensa DMDNotas de prensa, Portada

  • Derecho a Morir Dignamente celebra la despenalización de la muerte asistida, una causa que ha defendido durante 37 años
  • Si la ley funciona bien, se practicarán entre 4.000 y 17.000 eutanasias cada año en España, unas cifras que suponen entre el 1% y el 4% del total de fallecimientos anuales

Jueves, 18 de marzo de 2021. El Congreso de los Diputados ha aprobado por mayoría absoluta la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia (LORE). La despenalización y regulación de la muerte asistida es una excelente noticia y un hito que sitúa a España entre los países más avanzados en derechos y libertades.

La legalización de la eutanasia resuelve una anomalía democrática que el país ha arrastrado durante décadas. En ninguna otra cuestión había tanta diferencia entre la opinión de la ciudadanía, mayoritariamente a favor de despenalizarla, y la legislación, que la consideraba un delito penal.

«Hoy es un día histórico para los derechos civiles», ha asegurado Javier Velasco, presidente federal de la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD). «Ahorrará mucho sufrimiento a muchas personas. Se pedirán pocas eutanasias, pero la ley beneficiará a toda la sociedad».

En los países donde la eutanasia es legal, su práctica supone entre el 1% y el 4% del total de fallecimientos anuales. En un año normal (sin pandemia) en España fallecen algo más de 420.000 personas, por lo que es razonable estimar que entre 4.000 y 17.000 personas decidan adelantar su muerte cada año una vez la ley esté asentada. La experiencia internacional sugiere que las cifras serán más reducidas al principio e irán en aumento según crezca el conocimiento sobre la ley entre la ciudadanía, los profesionales sanitarios y las propias administraciones.

«La eutanasia ayudará a las personas que, aquejadas de una dolencia irreversible que les provoca sufrimientos insoportables, prefieren morir a seguir viviendo una vida que ya no desean», ha explicado Velasco. «Pero también beneficiará a esa mayoría de personas que nunca pedirán una eutanasia, porque podrán afrontar su proceso de morir con más tranquilidad. En adelante, sabrán que ya no están obligadas a soportar situaciones que consideren personalmente inaceptables».

DMD vigilará que la ley se cumpla

DMD celebra la aprobación de la LORE y espera que pueda ponerse en marcha con normalidad. Es una norma que cuenta con el apoyo de la mayoría de la ciudadanía en general, y de los profesionales sanitarios en particular. Las encuestas no dejan lugar a dudas. Más del 70% según una consulta reciente del CIS (y hasta el 87% según Metroscopia en 2019) apoyan la eutanasia. Los profesionales de la medicina y la enfermería respaldan esta práctica en porcentajes similares al de la población general.

Tras la legalización de la eutanasia, el papel de DMD, la única asociación del país en defensa de los derechos sanitarios al final de la vida, se vuelve más importante que nunca. La entidad ya está lista para vigilar que la norma se cumple, asesorar a quien lo necesite y denunciar sus incumplimientos. «No vamos a permitir que quede en papel mojado», ha aseverado Velasco.

El derecho a adelantar la propia muerte de manera segura y pacífica ha formado parte del debate social en España al menos desde los años 90, cuando Ramón Sampedro hizo públicos tanto su voluntad de morir como su suicidio asistido.

A la lucha del marino gallego se han sumado otros muchos testimonios de personas que hicieron pública su voluntad de morir. Ciudadanas y ciudadanos que sacrificaron su anonimato, a menudo aquejados de graves padecimientos, para sensibilizar a la sociedad y para impulsar el derecho a decidir cuándo y cómo morir.

En un día como hoy, DMD quiere reivindicar sus nombres y recordar que la sociedad española debe mucho a su valentía. Sin duda, la LORE existe en parte gracias a las voces de Carlos Santos, Inmaculada Echevarría, Jorge León, Carlos Gómez, Madeleine Z., Pedro Martínez, Jordi Rodríguez, José Luis Sagüés, Antonio Aramayona, Montserrat Voltà, Carlos Martínez, José Antonio Arrabal, Luis de Marcos, Antoni Monguilod, Fernando Cuesta, la familia Tellaetxe o Mª Jesús Carrasco, entre otras.

La ley de eutanasia tampoco sería hoy una realidad sin el trabajo incansable de figuras relevantes como el filósofo Salvador Pániker o del doctor Luis Montes. Ambos presidieron la asociación Derecho a Morir Dignamente durante años, fueron la cara pública de esta reivindicación y fallecieron sin ver este derecho reconocido.

La asociación Derecho a Morir Dignamente se fundó en 1984 y desde entonces asesora sobre derechos sanitarios al final de la vida e impulsa la despenalización de la eutanasia. Cuenta con más de 7.500 personas asociadas en todo el Estado y atiende gratuitamente más de mil consultas cada año.

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