El Departamento de Salud realiza una investigación sobre el grado de implantación de la Ley de Eutanasia 5 años de su entrada en vigor con un balance positivo.
Fuente: Gobierno de Navarra.
El dolor, la situación de dependencia física y la percepción de deterioro progresivo, pese a los esfuerzos por frenarlo, son los principales condicionantes para las personas solicitantes de la eutanasia en Navarra, según una investigación del Departamento de Salud de Navarra. Desde la entrada en vigor de la ley hasta diciembre de 2025, se han registrado 105 solicitudes en Navarra, de las cuales se han realizado 59 prestaciones.
Según el estudio, se detecta una ligera mejoría del funcionamiento respecto a los primeros años de aplicación de la ley y se destaca el papel clave del Servicio de Humanización en este buen funcionamiento, al lograr una correcta coordinación entre las partes implicadas, así como proveer acompañamiento a cada una de ellas.
En la investigación cualitativa han participado profesionales de Medicina, Enfermería y Trabajo Social, la Comisión de Garantía y Evaluación de la Eutanasia en Navarra, la Asociación Derecho a Morir Dignamente y familiares de personas que solicitaron la prestación.
Soledad en el proceso y sensación de carga para la familia
Los testimonios de las familias y las personas solicitantes son clave para testar la actuación de los servicios públicos de salud, garantes de la prestación. A los principales condicionantes señalados, hay que sumar la sensación de resultar una carga para su familia o el recuerdo de procesos de enfermedad vividos por otros familiares anteriormente fallecidos y que no desean para sí mismos.
En cuanto a la familia, el estudio refleja “la soledad del inicio si no encuentran quién les de la información y se haga cargo del proceso. También la contradicción entre lo larga y a la vez corta que se hace la espera: larga porque su familiar espera una respuesta positiva, y corta porque esa respuesta implica que su familiar pondrá fin a su vida”.
Un procedimiento con complejidad burocrática
Los aspectos de mejora que destaca son la consideración del procedimiento como burocráticamente complejo, aunque se comprende y justifica por su garantismo, que es valorado de manera muy positiva, especialmente por los y las profesionales.
Para el colectivo médico, llevar a cabo tareas burocráticas alejadas de su habitual labor asistencial puede resultar complejo, por lo que el apoyo del Servicio de Humanización y ciertas correcciones puntuales desde la Comisión de Garantía y Evaluación resultan, en la práctica, imprescindibles. La mencionada complejidad burocrática y coordinativa contribuye a que los plazos puedan resultar algo amplios para pacientes y familiares.
Consolidar figuras de acompañamiento, entre las áreas de mejora
El estudio refleja áreas de mejora como consolidar figuras de acompañamiento específico para Medicina y Enfermería, reforzando la figura de enfermería responsable e integrando al trabajo social cuando resulte oportuno, profundizar en las barreras de los profesionales no objetores pero no ejercientes, incorporar una perspectiva de equidad territorial, ya que las personas solicitantes se agrupan mayoritariamente en Pamplona y comarca así como desarrollar directrices desde la Comisión de Garantía y Evaluación para casos vinculados a salud mental.
Otra área de mejora es el relativo a la objeción, pseudo- objeción y cripto-objeción de conciencia como fenómeno que provoca que el personal asistencial implicado en las prestaciones no sea el que ha tratado habitualmente a la persona solicitante y su entorno familiar y que, por tanto, conoce y tiene un vínculo personal con ellos. Como consecuencia, se reivindica “la necesidad de normalizar la eutanasia como acto médico y forma de respeto a la autonomía del paciente, señalando la necesidad de formación y sensibilización para profesionales y población general a este respecto”.
Imagen: KumarPrem (magnific).Comparte este artículo

