Lee la revista de DMD nº 71, de abril de 2016.
Parece mentira, pero me lo encontré cara a cara en mi cocina. ¡Emmanuel Kant! (“Immanuel, me llamo así desde que aprendí hebreo”, puntualizó Kant).
Me extrañó mucho ver en Zaragoza a un hombre del siglo XVIII y que en toda su vida se había alejado más allá de 150 kms. de su ciudad natalicia, Könisberg.
“Vengo a hablar contigo sobre la vida y la muerte”, me aclaró, y en la cocina de mi casa, tomando schnapps de cereza, estuve toda una tarde con Emmanuel-Immanuel Kant.
Lee el artículo completo de Antonio Aramayona publicado en la revista de DMD nº 70.
Kant habla en mi cocina sobre la vida y la muerte. Antonio Aramallona. Revista70 copia
¿Quieres saber más sobre derechos al final de vida y nuestras actividades?Puedes asociarte para apoyar nuestra labor o hacerte simpatizante. |
Ante la negativa del Hospital de Santiago de aceptar la muerte digna de la enferma terminal de 12 años, la Asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) destaca que sus padres han pedido rechazar su tratamiento con alimentación-hidratación artificial, solicitando que se le alivie el sufrimiento con una sedación paliativa y que el Comité de Bioética del Hospital ha dado el visto bueno.
DMD quiere además manifestar:
La mayoría parlamentaria del Partido Popular ha aprovechado la reciente modificación de la Ley de protección a la infancia y la adolescencia para alterar sustancialmente el contenido de la Ley de Autonomía del paciente (41/2002), quitando poder de decisión a los representantes del enfermo sobre el consentimiento o rechazo de un tratamiento.
La disposición final segunda de la Ley de Autonomía del Paciente excede con mucho, y desvirtúa por completo, el objetivo de protección a la infancia y adolescencia. La modificación no solo afecta a niños y adolescentes. Alcanza expresamente a toda persona mayor de edad con incapacidad legal o de hecho (según el criterio del médico) para comprender, gestionar y decidir libremente sobre su propia situación clínica.
La reforma solo considera «válidas» las decisiones del representante que aseguren el «mayor beneficio para la vida o salud del paciente» y deja, además, en manos del médico la valoración de si la decisión del representante legal es contraria a tal interés (i). En tal caso, le impone la obligación de ponerlo en conocimiento de la autoridad judicial, facultando al médico para adoptar «las medidas necesarias en salvaguarda de la vida o salud del paciente» si la decisión judicial se demora.
No puede quedar de tal manera anulada la autonomía del paciente de modo que prevalezca la autoridad técnica del médico cuando el paciente (en este caso representado) quede arrinconado y, si quiere algo, tiene que acudir al amparo de la autoridad judicial.
Debe destacarse el hecho de que esta supeditación de toda actuación y decisión médica al mantenimiento de la vida (cualquier clase de vida, aun en niveles meramente biológicos, pues la ley no hace distinciones sobre calidad) no es optativa sino obligatoria. La nueva norma establece que el cumplimiento del deber es suficiente justificación para actuar de forma contraria a la voluntad expresada por el representante.
De esta forma, cualquier persona que no tenga manifestada su voluntad en un documento de Instrucciones Previas (testamento vital) y afronte su final sin capacidad para decidir, se verá sometida a toda medida de sostén vital por más que sus representantes, en cumplimiento de su voluntad conocida, las rechacen.
Por otra parte, sin ninguna justificación, esta reforma encubierta priva del derecho a consentir o rechazar tratamientos médicos a los menores emancipados (personas capaces) y los jóvenes entre 16 y 18 años. A partir de ahora, «el consentimiento lo prestará el representante legal del menor», figura que, por cierto, no se define en el texto reformado. Se eleva a la mayoría de edad la capacidad de decidir cuándo «a criterio del facultativo» exista un «grave riesgo para la vida o salud del menor».
Desde la Asociación Derecho a Morir Dignamente recordamos que condicionar a la gravedad de la situación el derecho a consentir o rechazar una actuación sobre el propio cuerpo a personas legalmente capaces, como las personas emancipadas o entre 16 y 18 años, y dejar el criterio último en manos del médico, contradice el espíritu de la Ley de Autonomía del Paciente. Recupera, además, un paternalismo que anula el reconocimiento y ejercicio de las libertades y derechos del enfermo.
Así, conceptos como rechazo del tratamiento o limitación del esfuerzo terapéutico dejarán de ser conductas legítimas y de buena práctica médica. La reforma recupera la sacralidad de la vida biológica como el valor supremo, por encima de la libertad, autonomía e incluso, de la dignidad.
El derecho a ser representado cuando se es incapaz de expresar la propia voluntad está reconocido en la Ley General de Sanidad (14/1986). Fue refrendado en 1997 por el Convenio Europeo de los derechos humanos y la biomedicina (suscrito por España en 1999), consolidado por la Ley de autonomía del paciente, en vigor desde 2002; y recientemente ha sido confirmado por el Tribunal de Estrasburgo en el denominado caso Lambert.
El Partido Popular ha modificado la ley de Autonomía del Paciente hurtando el debate social e incluso parlamentario que requiere la ruptura de un consenso ampliamente consolidado: el consentimiento informado como requisito y eje fundamental de la relación médico-paciente que rompió en su día con el modelo paternalista pre democrático.
Es urgente denunciar esta situación. Es necesaria la movilización de toda la sociedad en rechazo de este retroceso histórico que nos lleva nuevamente a los años 70 del siglo pasado.
(i) La disposición en cuestión borra de un plumazo varios parágrafos de la Ley de Autonomía del Paciente. Por una parte, elimina el consentimiento y cuando existe disenso es el médico quien lo ha de desechar. Además, si el médico es el que toma la decisión, quizás esta sea acertada técnicamente, pero no expresa la autonomía del paciente y el respeto a su intimidad. La intimidad del paciente –que en este caso no puede expresarse- no la puede conocer el médico como profesional sino el representante y los familiares.
De acuerdo con el art. 2 de la ley 41/2002 de Autonomía del Paciente:
La disposición anula el art. 9:
Cuando se trate de menores no incapaces ni incapacitados, pero emancipados o con dieciséis años cumplidos, no cabe prestar el consentimiento por representación. Sin embargo, en caso de actuación de grave riesgo, según el criterio del facultativo, los padres serán informados y su opinión será tenida en cuenta para la toma de la decisión correspondiente.
La muerte desde la perspectiva social es como la moneda, tiene dos caras. En la muerte es un sujeto quien se despide de su familia y amigos, quien deja de vivir, y abandona la vida entre los humanos; pero, si le damos la vuelta a la muerte y nos fijamos en la post mortem, está la muerte social, el duelo, la vivencia de la muerte en los otros, en los que siguen viviendo.
Lee el artículo completo de Pedro de Ayerbe publicado en la revista de DMD nº 69.
Por qué despedir a los amigos con una misa. 69-revista copia
¿Quieres saber más sobre derechos al final de vida y nuestras actividades?Puedes asociarte para apoyar nuestra labor o hacerte simpatizante. |
Si se tiene una edad avanzada y se sienten los frecuentemente frustrantes límites que la vejez impone, se puede llegar a decir: he vivido como he querido y podido, pero no deseo vivir con restricciones o impedimentos.
Lee el artículo completo de Luis Antonio de Villena publicado en la revista de DMD nº 68.
Eutanasia y muerte digna. Por Luis Antonio de Villena.68-revista copia
¿Quieres saber más sobre derechos al final de vida y nuestras actividades?Puedes asociarte para apoyar nuestra labor o hacerte simpatizante. |
Apreciados lectores y lectoras de la revista DMD. Confieso que me siento extraño escribiendo esta carta después de tantos siglos. Sé que mi organismo es ahora solo unos cuantos huesos polvorientos tras la lápida de la iglesia parisina donde me enterraron, pero he de reconocer que cada vez que alguien aún piensa en mí al estudiar algunos temas de matemática o de física sobre los que investigué siento revivir en sus mentes y en sus corazones.
Lee el artículo completo de Antonio Aramayona publicado en la revista de DMD nº 68.
Carta de Blaise Pascal a las socias y socios de DMD. Por Antonio Aramayona. 68-revista copia
¿Quieres saber más sobre derechos al final de vida y nuestras actividades?Puedes asociarte para apoyar nuestra labor o hacerte simpatizante. |