Puntos de información. Testamento vital y eutanasia

Esther DiezBlog DMD

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☎️  608 153 612 (asesoramiento telefónico)

   ARAGÓN

Zaragoza

🗓️​  Tercer lunes de mes
🕛  17.00 - 19.00

📍  Vía Pignatelli, 37, local. Zaragoza
👉
   Es necesario pedir cita previa
☎️   608 15 36 12 (pide tu cita)

  ASTURIAS

Gijón

🗓️​  Segundo miércoles de cada mes | 🕛 11.30 - 13.30
🗓️​  Cuarto miércoles de cada mes | 🕛 18.00 - 20.00

📍 Centro Municipal La Arena. C/ Canga Argüelles, 16-18, Gijón 
☎️  689 308 665
(asesoramiento telefónico)
✉️​  dmdasturias@derechoamorir.org

Oviedo

🗓️​  Cuarto martes de mes
🕛  12.00 - 13.00

📍  Centro Municipal Villa Magdalena (Avenida de Galicia, 2). Oviedo
☎️ 689 308 665
(asesoramiento telefónico)
✉️dmdasturias@derechoamorir.org

   CASTILLA Y LEÓN

León

🗓️​  Primer jueves de cada mes
🕛  18.00 - 20.00

📍  CEAS del Ayuntamiento de León (primera planta - sala de usos múltiples) Avenida del Padre Isla, 57. León
✉️​  dmdleon@derechoamorir.org
☎️  613 110 909
(asesoramiento telefónico)

   CATALUNYA

DMD Cataluña tiene varios puntos donde pueden atenderte. Consulta en este enlace las direcciones donde puedes dirigirte: https://dmd.cat/coneixens/punts-datencio-local/ 

   COM. VALENCIANA

Valencia

🗓️​   Martes y jueves de cada semana
🕛   17.30 - 20.00

📍   C/ Pérez Pujol, 10, 3er, 6D. Valencia (Sede de DMD CV)
☎️  608 15 36 12 (asesoramiento telefónico)
☎️  
962 023 912 (asesoramiento telefónico)

   GALICIA

Ferrol

🗓️​  Os primeiros mércores de cada mes
🕛  18.00 - 20.00

📍  Sede Afundación Ferrol, na Praza da Constitución. Ferrol
✉️​   dmdgalicia@derechoamorir.org (pide tu cita)

Vigo

🗓️​   Os segundos martes de cada mes
🕛   18.00 - 20.00

📍   A Morada Cooperativa. Rúa Enrique Macías, 6. Vigo
✉️​   dmdgalicia@derechoamorir.org

   MADRID

Getafe

🗓️​  Todos los miércoles
🕛  18.00 - 20.00
📍 Local de Asociaciones. C/Álvaro de Bazán nº12. Getafe
👉​  Es necesario pedir cita previa por mail
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Madrid (sede)

🗓️​  Todos los días
🕛  18.00 - 20.00

📍 Sede DMD. Plaza Puerta del Sol, 6, 3º izda. Madrid
👉​  Es necesario pedir cita previa
☎️  91 369 17 46 (pide tu cita) (asesoramiento telefónico)

Madrid Norte

🗓️​  Primer martes de mes
🕛  12.00 - 13.30

📍 Asociación Vecinal Poetas-Dehesa de la Villa. C/ Valderrodrigo, 59, bajo posterior. Madrid
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🗓️​  Segundo jueves de mes
🕛  17.00 - 19.00

📍Asociación cultural Espacio Bellas Vistas. C/ Almansa, 22 - local. Madrid

Rivas

🗓️​  Todos los lunes
🕛  17.00 - 19.00
📍 Casa de Asociaciones. Despacho nº 12. Av. Armando Rodríguez Vallina, s/n. Rivas-Vaciamadrid
👉​  Es necesario pedir cita previa por mail
✉️​  dmdrivas@derechoamorir.org (pide tu cita)

   PAÍS VASCO / EUSKADI

Bilbao

🗓️​   Primeros miércoles de mes
🕛   17.30 - 20.00
📍  C/ Araba nº 6 semisótano (entrada por C/Burgos). Deusto, Bilbao.

👉​   Es necesario pedir cita previa
☎️  635 738 131 (cita previa) (asesoramiento telefónico)
✉️​  dmdeuskadi@derechoamorir.org

Donostia

🗓️​   Segundos miércoles de mes
🕛   18.30 - 20.00
📍 Gure Bisitza, Amara kalea 19 Donostia.

👉​   Es necesario pedir cita previa
☎️  688 685 378 (cita previa)
✉️​  dmdeuskadi@derechoamorir.org

Vitoria-Gasteiz

🗓️​   Último miércoles de mes
🕛   18.30 - 20.00
📍 C/ Cuchillería. 61 Bajo. (Entrada por Cantón de Santa Ana)  Vitoria-Gasteiz

👉​   Es necesario pedir cita previa
☎️  688 885 161 (cita previa)
✉️​  dmdeuskadi@derechoamorir.org

DMD Aragón informa sobre los derechos al final de la vida en el Hospital de Huesca

Prensa DMDAragón

Activistas de Derecho a Morir Dignamente (DMD) Aragón instalaron una mesa informativa el pasado 19 de marzo en el Hospital San Jorge de Huesca para resolver dudas sobre la eutanasia, el documento de voluntades anticipadas o los derechos al final de la vida.

Uno de los objetivos de las asociación es conseguir que la ciudadanía esté informada sobre los derechos al final de la vida y que haga uso de ellos. Con estos puntos informativos presenciales queremos llegar a toda la población y poder resolver las dudas que surjan sobre final de vida. Nuestro trabajo lo hacen posible las personas asociadas que nos apoyan, ya que DMD es una asociación independiente que no recibe subvenciones.

DMD Aragón tiene también un punto de atención en Zaragoza los terceros lunes de cada mes, de 17.00 a 19.00 horas, en el local de Vía Pignatelli número 37. Para pedir cita, es necesario llamar al teléfono 644 082 016 o escribir al correo dmdaragon@derechoamorir.org

Javier Amaro, nuevo presidente de Derecho a Morir Dignamente Asturias

Prensa DMDAsturias

El enfermero Javier Amaro (Córdoba, 1957) ha sido elegido nuevo presidente de la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) Asturias, tomando el testigo de la también enfermera Fernanda del Castillo, que ocupaba el cargo desde 2019. El relevo se ha producido en la reciente asamblea de DMD Asturias que ha renovado la junta directiva de la asociación, referente en los derechos al final de la vida y la gran impulsora de la aprobación, hace tres años, de la Ley de Eutanasia en España.

Javier Amado reside en Gijón y trabajó como enfermero en el Centro de Salud de Posada de Llanes hasta su jubilación en 2022. En DMD participa desde el año 2015, y en la asociación ha sido docente voluntario en formación sobre muerte digna para el personal de los servicios sociales del Ayuntamiento de Gijón, entre otros cometidos. Además fue voluntario con Médicos del Mundo en los campamentos de refugiados saharauis de Argelia, en Mozambique y en Sierra Leona. En 1999 también viajó a Nicaragua con la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) para prestar atención sanitaria a la población afectada por el huracán Mitch.

“Mi propósito es mejorar la implantación de DMD entre la ciudadanía de Asturias, aumentando su visibilidad y presencia social, así como seguir defendiendo los derechos de las personas a manifestar y disponer sobre su final de vida, desde la libertad y la autonomía que tenemos como seres humanos dotados de dignidad”, afirma el nuevo presidente de DMD Asturias. Junto a Javier Amado, la junta directiva de DMD Asturias se ha renovado con la incorporación de Begoña Pedrosa (vicepresidenta), Elena María Canedo (secretaria general), Laura Midón (tesorera), Carmen Eguren y Concepción Camblor (vocales).

Derecho a Morir Dignamente ha celebrado recientemente su 40 aniversario. La asociación surgió cuando decenas de personas respondieron al llamamiento de un joven profesor de matemáticas, Miguel Ángel Lerma, para crear en España una entidad en defensa de la muerte digna similar a las que ya existían en otros países europeos. A pesar del rechazo inicial del Ministerio del Interior, que se negaba a inscribir a la nueva organización en el registro de asociaciones, finalmente se logró el 13 de diciembre de 1984.

Cuatro décadas después, Derecho a Morir Dignamente (DMD) cuenta con 8.500 personas socias comprometidas con el derecho a la muerte digna. El trabajo de la asociación y los testimonios de personas valientes como Ramón Sampedro, que hicieron público su deseo de poder decidir el momento final de sus vidas, han logrado que la prestación de ayuda para morir tenga el apoyo de la mayoría de la población española y se haya convertido en un derecho para la ciudadanía con la aprobación de la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia en 2021.

La justicia reafirma el derecho personal a la eutanasia

Prensa DMDNotas de prensa, Noticias, Portada

Este lunes hemos conocido a través de los medios de comunicación la sentencia de una jueza de Barcelona sobre el caso de Noelia, la joven de 24 años cuya eutanasia estaba paralizada en los tribunales desde el pasado mes de agosto. A falta de conocer la sentencia completa para poder realizar una valoración más precisa, desde la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) celebramos la decisión de la magistrada que ha desestimado el recurso presentado por Abogados Cristianos en nombre del padre de la solicitante de eutanasia. Esta resolución confirmaría que el derecho a pedir la eutanasia y a morir dignamente es un derecho personalísimo que corresponde únicamente a la persona solicitante y que no puede ser impugnado por terceros.

En palabras de la presidenta de DMD Catalunya, Cristina Vallès, “la sentencia supondría un paso adelante en la consolidación del derecho a la eutanasia, reconocido legalmente en España desde la aprobación de la Ley Orgánica 3/2021 de Regulación de la Eutanasia (LORE). Con esta decisión, se reafirma la importancia de respetar la voluntad y autonomía de las personas en el proceso final de su vida, sin interferencias indebidas”.

En DMD nos preguntamos si la ley que determinadas fuerzas políticas no pudieron detener en el Congreso quisieran anularla ahora mediante los tribunales. Tal y como intentaron hacer cuando se presentaron los recursos ante el Tribunal Constitucional que, en dos sentencias, consideró que la LORE se ajusta perfectamente a la Constitución Española y al Convenio Europeo de los Derechos Humanos.

“Creemos que la judicialización de resoluciones de la comisión de garantía y evaluación de Catalunya por cuestiones ideológicas podría considerarse incluso un abuso de derecho, ya que podría equivaler a entorpecer de forma fraudulenta la aplicación de una ley, la LORE. Por este motivo celebramos esta resolución, ya que cierra la puerta de forma taxativa a quienes quieren llevar una ley con un apoyo político y de la población transversal por el lodazal de la judicialización. No puede ser que no se tenga en cuenta el derecho personalísimo de Noelia a pedir que se detenga su sufrimiento de forma legal», expone Cristina Vallès.

Desde DMD defendemos firmemente el derecho de toda persona a decidir sobre su fin de vida con libertad, dignidad y sin coacciones. Esta resolución es una victoria para los derechos individuales y para el respeto a la voluntad de quien, en circunstancias de sufrimiento intolerable, decide acceder a ese derecho.

Continuaremos trabajando para garantizar que la ley se cumpla y que ninguna persona se vea privada de su derecho a morir dignamente.

Revista de prensa internacional de marzo de 2025

Prensa DMDInternacional

Alemania
Las asociaciones publican los datos del suicidio asistido

El número de personas que han optado por el suicidio asistido en Alemania no ha cesado de crecer desde que, en 2020, el Tribunal Constitucional reconoció el derecho a la autodeterminación al final de la vida y el derecho a recibir ayuda para morir: en 2020 fueron 109 suicidios asistidos, y la cifra aumentó hasta 977 en 2024. Este último dato representa el 0,097 % del total de los fallecimientos. Tres asociaciones ofrecen la asistencia al suicidio a sus miembros: DGHS, Dignitas Deutschland y Verein Sterbehilfe. En una entrevista publicada en 2022, Robert Rossbruch, abogado y presidente de la DGHS explicaba los criterios seguidos por su asociación para responder a una solicitud de ayuda al suicidio. Estas asociaciones pueden funcionar al amparo de la sentencia del alto tribunal, ya que, a fecha de hoy, el parlamento no ha regulado la ayuda a morir. Frente a los que opinan que la prestación de asistencia al suicidio funciona en una zona gris, eminentes juristas opinan que no es necesaria una regulación.

Francia
El Parlamento examinará en mayo dos textos de ley diferentes

Parece definitivo: tal como deseaba el primer ministro François Bayrou —opuesto a la ayuda a morir—, el proyecto de ‘Ley sobre el Final de la Vida’ se divide en dos, uno relativo a los cuidados paliativos y el otro a la ‘ayuda activa a morir’. No serán proyectos de ley presentados por el gobierno sino cada uno por un diputado, y se votarán el mismo día. Esta decisión encuentra críticas incluso en el ámbito gubernamental ya que la ministra de Sanidad y la presidenta del Parlamento han expresado su desacuerdo con una decisión que dificultará probablemente la aprobación del proyecto de ley de ‘ayuda activa a morir’. Para aumentar la confusión, la ministra de Trabajo está reclamando la organización de un referéndum. Los debates en el Parlamento empezarán el 12 de mayo y durarán dos semanas.

Acerca de la película de Costa Gavras ‘El último suspiro’

Este mes ha salido en salas en Francia la película de Costa Gavras El último suspiro, adaptación del libro homónimo escrito por Régis Debray sobre su experiencia en el servicio de cuidados paliativos del doctor Grange, en la ciudad de Houdan, a 60 kilómetros de París. El subtítulo del libro es “acompañar el final de la vida” y la contraportada de la edición francesa de bolsillo hace hincapié en una frase del doctor Grange: “demos a la gente la posibilidad de vivir su muerte sin dolor, y mejorar así las condiciones del morir, pero ¡sin dar la muerte!” (las cursivas y los signos de exclamación son del original). El libro aboga por “vivir bien el tiempo que queda y no morir antes de la hora”. Ironías de la vida, el periódico Le Monde dedicó recientemente un amplio artículo al servicio de paliativos de Houdan titulado ‘Houdan, símbolo de las dificultades de las unidades de paliativos‘. En efecto esta unidad cerró en febrero 2024 y, a día de hoy sigue cerrada, en gran parte debido a la falta de médicos (el gran problema francés es el de los llamados ‘desiertos medicales’, zonas enteras del país poco atractivas y donde los médicos, que ejercen en sistema liberal, no instalan sus consultas).

Un podcast sobre el suicidio de parejas ancianas

Se acaban de publicar los datos del Observatorio del Suicidio: en Francia se producen 9.000 suicidios al año, un tercio de los cuales concierne personas mayores de 65 años. La cifra global está disminuyendo, con excepción de esta última categoría donde aumenta, en particular, entre los hombres. En esta franja de edad se sitúan los suicidios de parejas de personas ancianas. Un caso reciente que ha acabado en los tribunales dando pie a un juicio escalofriante, sirve de introducción a un interesante podcast (en francés), en el cual se evocan varios casos de suicidios de parejas mayores ocurridos y mediatizados en los últimos años, en particular el caso conocido como el de ‘los amantes del Lutetia’. Rompe el tabú sobre este tema.

Italia
La muerte médicamente asistida avanza paso a paso

El Tribunal Constitucional legalizó en 2019 el suicidio asistido para los pacientes dependientes de tratamientos de soporte vital e instó al Parlamento a legislar. Frente a la inercia parlamentaria, la asociación Luca Coccioni está luchando para hacer adoptar en las regiones italiana el proyecto de ley Liberi Subito, con el fin de dar garantías de plazos y de procedimientos a los enfermos que cumplen con el requisito. La Toscana es la primera región italiana en adoptar esta ley, que fue aprobada por mayoría de 27 votos a favor y 13 en contra. Un panel médico tendrá que examinar las solicitudes de suicidio asistido en un plazo de 30 días. En caso de respuesta positiva a la solicitud, el servicio regional de salud deberá proporcionar la medicación y el personal sanitario necesarios en un plazo de diez días. Desde la sentencia del Tribunal Constitucional en 2019, se han podido realizar legalmente seis suicidios asistidos en Italia. El último ha sido en Lombardía, y era el primero en esta región. La resolución de la solicitud tardó nueve meses.

Países Bajos
Eutanasia en pareja

En febrero 2024, el ex primer ministro neerlandés Dries van Agt falleció con su esposa. Ambos tenían 93 años y estaban muy enfermos. Optaron por una eutanasia juntos, y su decisión, muy mediatizada, explica tal vez el aumento paulatino de esta modalidad, de 14 casos en 2017 a 54 en 2024, que, en todos casos, sigue siendo muy minoritaria. Todo permite pensar que esta cifra irá en aumento. El servicio de atención personalizada de la asociación NVVE lleva a cabo un promedio de siete a ocho asesoramientos sobre eutanasia en pareja por trimestre.

Una cooperativa de médicos para las eutanasias complejas

Para intentar disminuir los plazos muy largos de tramitación de eutanasias complejas, en el Centro de Expertos de la Eutanasia empezó a funcionar el año pasado la Red de Atención a la Eutanasia (Netwerk Euthanasiezorg, en neerlandés). Los médicos que forman esta red son autónomos, y los contratan los médicos de familia que no quieren llevar a cabo la tramitación de la solicitud de eutanasia formulada por un paciente suyo. La Red tramitó una treintena de solicitudes en el segundo semestre 2024. El problema de este sistema reside en la retribución insuficiente de los médicos. Para solventar el problema se ha creado la Cooperativa de Atención a la Eutanasia (Coöperatie Euthanasiezorg en neerlandés) que reúne ya a nueve médicos. La idea es que la cooperativa cierre contratos con el mayor número posible de compañías de seguros sanitarios, lo que permitirá un mejor acceso a la eutanasia para los pacientes y una mejor remuneración de los médicos.

Martin quiere morir: un documental sobre morir dejando de comer y beber

Martín tiene 65 años y quiere morir. Considera que su vida está terminada. Intentó quitarse la vida dos veces: una vez no lo hizo «bien», la segunda vez fue encontrado por casualidad a tiempo por alguien. “Desafortunadamente”, dice Martin. «Pero tampoco quiero hacerle esto a otras personas saltando delante de un tren o colgándome de un árbol». Quiere tomar sus decisiones libremente, sin la mediación de un médico, y elige dejar de comer y beber para morir. El documental (en neerlandés) sigue sus pasos hasta su fallecimiento.

Reino Unido
Examen del proyecto de ley de muerte asistida en comisión

La diputada laborista Kim Leadbeater que impulsa el proyecto de ley de muerte asistida, actualmente a debate en comisión en el parlamento de Westminster, lo presentó como el «más sólido y garantista del mundo»: permitiriá el acceso a la prestación para pacientes adultos, competentes y en la etapa final de una enfermedad incurable, con un pronóstico de menos de seis meses. Los debates se han focalizado sobre todo alrededor de la protección contra la coerción y la problemática de la medición de la capacidad del solicitante. El proyecto de ley original exigía, una vez la solicitud de muerte asistida fuese evaluada por dos médicos, la supervisión final del caso por un juez de Tribunal Supremo, lo que ha provocado críticas dada la sobrecarga de trabajo de los tribunales y serias dudas en cuanto a la capacidad de un juez del Supremo para evaluar la capacidad de una persona. Se ha propuesto entonces una enmienda consistiendo en sustituir este último paso por una verificación previa realizada por un panel de expertos compuesto por un jurista, un psiquiatra y un trabajador social, todo nombrado por una comisión dirigida por un juez. Esta última propuesta está suscitando una violenta oposición: muchos diputados la interpretan como un debilitamiento de las salvaguardias.

Canadá
Eutanasia y salud mental: demanda judicial contra gobierno

En agosto de 2024, la asociación Dying With Dignity Canada se sumó a la demanda presentada por dos pacientes psiquiátricos contra la prohibición de la ayuda médica a morir en caso de trastorno mental. Argumentan que privar a las personas con trastornos mentales del acceso a la ayuda médica a morir las obliga a elegir entre un suicidio violento o un sufrimiento sin fin, algo que viola el derecho a la vida, la libertad y la seguridad de la persona, tal como están reconocidos por el artículo 7 de la Carta de Derechos y Libertades. La impugnación también invoca el artículo 15, argumentando que proporcionar ayuda médica a morir a un grupo (los enfermos físicos) pero no a otro (los enfermos mentales) viola los derechos de las personas a ser tratadas por igual ante la ley. Un muy completo artículo presenta detalladamente el caso de los dos demandantes y la situación actual del debate sobre la ayuda médica a morir en caso de enfermedad mental en Canadá, que debería volverse legal en 2027.

Anestesista absuelta de la acusación de homicidio

En 2019, un paciente de 84 años fue operado de urgencia. Sabía que su estado era muy grave y rechazaba todo encarnizamiento terapéutico. La operación confirmó un pronóstico fatal. Respetando la voluntad del paciente y a pesar de las protestas del personal de enfermería, la anestesista cortó la respiración asistida, y administró al paciente un cóctel de medicamentos para reducir el sufrimiento. Según la fiscalía, la anestesista decidió unilateralmente acabar con la vida del paciente: la acusó de homicidio. El juez ha rechazado la totalidad de los argumentos de la acusación: «Las pruebas demuestran sin lugar a dudas que las acciones de la acusada sólo tenían como objetivo garantizar el bienestar del paciente y acompañarlo en su muerte, respetando plenamente su dignidad y la voluntad que había expresado claramente», puntualiza la sentencia.

Ayuda médica a morir en las cárceles

Un informe de los servicios penitenciarios federales indica que, desde 2020, 41 reclusos que cumplen una condena federal (de dos años o más) han solicitado la asistencia médica para morir, aunque sólo 11 de ellos la han recibido. Esto significa que aproximadamente el 75% de las solicitudes no tuvieron éxito. En la población general, la tasa de solicitudes fallidas es de alrededor del 4%, según datos de Salud Canadá.

La ciudadanía de Alberta no está de acuerdo con un incremento de las salvaguardas en la ayuda médica a morir

El gobierno de la provincia de Alberta ha realizado una encuesta online relativa a una posible introducción de salvaguardas adicionales en la práctica de la eutanasia: creación de una nueva unidad administrativa para supervisar todo el proceso; creación de un mecanismo que permita a las familias recurrir contra la decisión de morir de un paciente; endurecimiento de los requisitos de acceso a la prestación; redacción de un protocolo que permita compartir el acceso a la información médica relacionadas con la ayuda a morir. La encuesta recibió alrededor de 20.000 respuestas, la mayoría en desacuerdo con estas propuestas restrictivas.

Informe quinquenal de la Comisión sobre los Cuidados al Final de la Vida en Quebec

En Quebec, la Comisión de Cuidados al Final de la Vida acaba de presentar el informe quinquenal relativo al funcionamiento de la ley. Cubre el período comprendido entre el 1 de abril de 2018 y el 31 de marzo de 2023. Las ayudas médicas para morir en este período aumentaron del 1,9 % al 6,7 % del total de los fallecimientos, lo que muestra “una normalización progresiva de esta práctica en el proceso de cuidados al final de la vida.”, según el ministro responsable de las personas mayores. La ayuda médica para morir se realizó, de media, unos 25 días después de la presentación de la solicitud.

Solicitudes de ayuda médica a morir a través de directrices anticipadas en Quebec

Desde el pasado 30 de octubre es posible solicitar la ayuda médica para morir a través de un documento de directrices anticipadas. Es la única provincia canadiense que lo permite. Algunos vaticinaron que se recibirían una avalancha de solicitudes, pero a finales de enero solo se habían recibido 247, aparentemente debido a un procedimiento administrativo confuso, y también a la falta de médicos para tramitar el documento.

Chile
¿Hacia un desbloqueo de la Ley de Asistencia para Morir?

En 2021 la cámara baja del Parlamento aprobó un proyecto de ley de asistencia médica para morir “para las personas de nacionalidad chilena, mayores de 18 años, a quien se les haya diagnosticado una enfermedad seria e incurable, caracterizada por una disminución avanzada e irreversible de las capacidades lo que le ocasiona sufrimientos físicos persistentes e intolerables y que no pueden ser aliviados en condiciones que considere aceptables. Se puede solicitar a través de un testamento vital acompañado del certificado de un siquiatra redactado en el momento de otorgar este documento”. El proyecto de ley está bloqueado desde entonces en el Senado. El gobierno está decidido a intentar que se apruebe y prepara unas ‘indicaciones’ inspiradas en la Ley de Eutanasia de España, que consisten en la creación de una comisión de control y evaluación que será el organismo encargado de autorizar la prestación. La cuestión es saber si la comisión del Senado permitirá finalmente la tramitación del texto.

Colombia
Eutanasias en Colombia

“Simplemente, se acabó la fiesta. Me apagaron la música. Me retiro con dignidad”. Así se despidió Tatiana Andia, la socióloga colombiana de 45 años que contó en los periódicos el proceso de su enfermedad y su decisión de solicitar la eutanasia cuando la vida ya no fuese vida. “Yo no le tengo miedo a la muerte, pero sí le tengo mucho miedo a la mala vida, a la vida de sufrimiento”, explicaba. Según sus allegados “murió según sus términos”. Los medios colombianos también se hacen eco profusamente de la aprobación por la Entidad Pública de Salud de la eutanasia de una chica de 21 años tetrapléjica después de recibir un botellazo al salir de una discoteca en 2021. Había perdido la capacidad de expresarse y dependía de asistencia mecánica para respirar. El caso se viralizó en las redes sociales y generó un amplio debate social.

Ecuador
Dificultades para acceder a la eutanasia

Aunque la Corte Constitucional haya despenalizado la eutanasia el año pasado, las instituciones sanitarias están remisas a realizar al prestación. Una mujer que padece cáncer de mama y metástasis ósea reclama ante la Justicia poder acceder a la eutanasia, al amparo de la sentencia pronunciada del alto tribunal. La audiencia para resolver la protección judicial solicitada fue suspendida, debido al incumplimiento, por parte del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) y del hospital que atiende a la paciente, de la obligación de entregar los informes médicos. “Voy a activar mis facultades correctivas y coercitivas”, declaró la jueza.

Estados Unidos
Guerra de los conservadores contra la ayuda para morir

En Estados Unidos, la oposición a la ayuda a morir está bien financiada y es incansable en sus esfuerzos por hacer retroceder esta práctica, permitida en 11 estados, y que cuenta con el apoyo de una mayoría de la ciudadanía. Como parte de este esfuerzo, la Heritage Foundation, una potente institución conservadora de políticas públicas, ha elaborado una agenda de propuestas para la nueva administración: el Proyecto 2025 que incluye una oposición radical a la ayuda para morir. Se pueden leer frases como “Legalizar el suicidio médicamente asistido es un grave error que pone en peligro a los débiles y vulnerables, corrompe la práctica de la medicina y la relación médico-paciente, compromete las solidaridades familiares e intergeneracionales y traiciona la dignidad humana y la igualdad ante la ley”. La nueva administración de Donald Trump representa una seria amenaza para las asociaciones que defienden el derecho a una muerte digna, que temen tener que limitar sus actividades para evitar posibles juicios, o renunciar a estar presentes en ciertos estados, como Virginia Occidental que ha prohibido el suicidio médicamente asistido en su Constitución.

Australia
Flexibilización de la Ley de Muerte Voluntaria Asistida en Victoria

Se ha publicado el informe que analiza los cuatro primeros años de funcionamiento de la Ley de Muerte Voluntaria Asistida del estado de Victoria. Apoyándose en las recomendaciones formuladas en este documento, ahora que se acercan las elecciones al Parlamento federal, la asociación Dying with Dignity hace campaña para que el partido laborista, probable ganador, incluya en su programa la supresión de las medidas de salvaguarda incluidas en la ley que representan en realidad serios obstáculos para los pacientes que solicitan la muerte asistida. En concreto piden eliminar la prohibición de las teleconsultas, eliminar la ‘cláusula mordaza’ que prohíbe a los médicos hablar de la muerte asistida a menos que lo solicite expresamente el paciente, favorecer que las personas que lo desean (la mayoría según las encuestas) puedan morir en casa y dedicar una mayor inversión en sanidad para permitir una mejor retribución de los sanitarios involucrados en procedimientos de muerte asistida.

Corea del Sur
Apoyo ciudadano al suicidio asistido

La asistencia al suicidio está prohibida en Corea del Sur. Un hombre de unos 70 años, que mató a su esposa enferma terminal, ha sido recientemente sentenciado a siete años de prisión. El hombre declaró que quería aliviar el sufrimiento de su esposa. En promedio, 16 personas terminan sus vidas cada año debido a este tipo de muertes asistidas por cuidadores. En más de la mitad de estos casos, la ayuda para morir la brinda un miembro de la familia. Un informe publicado por el Instituto de Salud y Bienestar de Corea del Sur (KIHASA) recoge el resultado de una encuesta realizada entre 1.021 adultos: el 82% de los encuestados apoya la legalización de la ayuda médica a morir, y el 91,9% expresa su disposición a rechazar medidas de soporte vital al encontrarse en fase terminal de una enfermedad.

India
Morir con dignidad: rompiendo el tabú en torno a los testamentos vitales en la India

En 2023, una sentencia del Tribunal Supremo reconoció el derecho a morir con dignidad como un derecho fundamental. La sentencia reconoce el derecho a formular un testamento vital y legaliza la retirada o renuncia a tratamientos. Solo se exige que un funcionario o notario y dos testigos garanticen que la persona es competente y que otorga su testamento vital libremente. Dos estados están implementando estos derechos: Kerala y Karnakata.

Nadie puede judicializar tu eutanasia

Prensa DMDNotas de prensa, Noticias, Portada

La asociación Derecho a Morir Dignamente, ante el primer juicio en España que dirime una solicitud de eutanasia.

El pasado 1 de agosto, el juzgado de lo contencioso administrativo número 12 de Barcelona paralizó la eutanasia que había solicitado Noelia C.R, una joven de 23 años. El recurso se presentó contra la resolución de la Comisión de Garantía y Evaluación de Catalunya que había autorizado la práctica de la eutanasia. La suspensión cautelar de este procedimiento la solicitó el padre de Noelia C.R, que estaba representado por los abogados de la Fundación Española Abogados Cristianos. Este martes 4 de marzo se realizará la vista oral donde se expondrán las pruebas en audiencia pública y la magistrada deberá decidir si la resolución administrativa de la Comisión de Garantía y Evaluación de Catalunya que autorizó la prestación de la ayuda para morir solicitada por Noelia C.R. es o no conforme a la ley.

En Derecho a Morir Dignamente nos preocupa especialmente el sufrimiento que estos casos de judicialización infringen a las personas que han solicitado y se les ha aprobado la prestación de la eutanasia. Nos preocupa que se normalice la posibilidad de recurrir judicialmente las resoluciones administrativas que autorizan las eutanasias, porque debería ser un caso muy excepcional ya que el procedimiento previsto en la Ley de Eutanasia es extremadamente garantista.

Nos preocupa que no se recuerde que, antes de aprobar una eutanasia, la persona solicitante debe pasar por la consulta y la aprobación de un médico responsable, un médico consultor, una dupla constituida por un médico y un jurista que revisan la idoneidad de todos los informes y, finalmente, por la Comisión de Garantía y Evaluación de cada comunidad, constituida por expertos en salud, psiquiatría, bioética y también juristas que resuelven o deniegan que se aplique la eutanasia.

Nos preocupa que no se recuerde que la única persona que puede pedir la prestación de la eutanasia es la propia solicitante, que puede rechazar o aplazar el proceso en cualquier momento, ya sea porque tenga dudas, porque haya cambiado de parecer o porque no quiere disgustar a la familia.

La Ley de Eutanasia defiende un derecho fundamental y personalísimo en el ámbito de la vida privada, en la que no debería haber injerencias de terceras personas. Se trata de un derecho que costó años que fuera aprobado en el Congreso y que supuso una esperanza para muchas personas que no podían aliviar de otra manera su sufrimiento y se veían abocadas a suicidios precoces, peligrosos y dolorosos para ellos y sus familias: parece que se olvidan de casos como los de Ramón Sampedro o María José Carrasco.

Nos preguntamos si la ley que determinadas fuerzas políticas no pudieron detener en el Congreso ahora pretenden anularla a través de los tribunales. Tal y como intentaron cuando presentaron los recursos ante el Tribunal Constitucional, que en dos sentencias consideró que la Ley de Eutanasia se ajusta perfectamente a la Constitución Española y al Convenio Europeo de los Derechos Humanos.

Creemos que la judicialización de resoluciones de la Comisión de Garantía y Evaluación por cuestiones ideológicas podría considerarse incluso un abuso de derecho, ya que podría equivaler a entorpecer de manera fraudulenta la aplicación de una ley. No puede ser que no se tenga en cuenta el derecho personalísimo de Noelia a pedir que se detenga su sufrimiento de manera legal.

Desde Derecho a Morir Dignamente podemos entender la tristeza y negación de un padre a perder a su hija, pero esta tristeza no puede detener el derecho y la decisión de Noelia a pedir el final de su sufrimiento. Dejar marchar es un acto de amor, difícil, pero necesario si queremos respetar el derecho de las personas a decidir sobre la propia vida.

Utilizar las emociones de un padre y poner los propios intereses ideológicos por delante de la demanda libre y competente de la solicitante, que debido al sufrimiento que padece ha solicitado acabar, no es buscar el beneficio de la persona solicitante, es buscar el propio beneficio.

Esperamos por el beneficio de Noelia, que el caso sea desestimado y que finalmente pueda ser ella, en competencia y libertad, la que pueda decidir cuál quiere que sea el final del caso, sea un rechazo, un aplazamiento o una eutanasia.

‘Morir amb dignitat’, una exposición fotógrafica sobre la muerte digna en València

Prensa DMDC. Valenciana

El jueves 27 de febrero se ha inaugurado en el Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat (MuVIM) de València la exposición de fotografía Morir amb Dignitat, en la que se exhiben las obras premiadas en el primer concurso fotográfico organizado por DMD Comunitat Valenciana. La exposición se podrá visitar hasta el 15 de junio.

La asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) es la organización de referencia en la defensa de la despenalización de la eutanasia y la libre disposición de la propia vida en España. La federación valenciana de DMD acordó en 2022 convocar un concurso fotográfico que respondiera a una interpelación directa a los posibles participantes: ¿qué es para tú morir con dignidad?

Después de la idea de partida había un doble objetivo a lograr. Por un lado, difundir y potenciar, mediante imágenes fotográficas, la idea que la muerte tiene que ser una elección personal libre e inalienable. Se trataba que las imágenes expresen qué es morir dignamente, así como que defiendan el derecho a elegir dónde, cómo y cuándo queremos morir. También se perseguía, lógicamente, divulgar un mejor conocimiento de DMD en la medida que no nos limitábamos al concurso en sí mismo, sino que la segunda parte pasaba para exponer públicamente las obras recibidas reforzando así la presencia de la asociación al espacio público.

Se recibieron más de un centenar de originales, mayoritariamente de España, pero también del extranjero, y se conformó un jurado formado por Amanda Cerdà, Anacleto Ferrer, Hassan López, Eva Máñez y Luis Romero, todas personas de prestigio reconocido.

El primer premio recayó en Esperanza Labrador Rodríguez, por la serie ‘El buen vivir, el buen morir’.

El segundo premio fue para Begoña Cosín Moya, por la serie ‘La despedida’.

El tercer premio fue para Javier Arcenillas, por la serie ‘Sueño, atención, espacio…’.

Además se concedió un accésit a Francisco J. Domínguez, Luis María Barros Sáenz y Mithail Afrige.

DMD informa sobre la Ley de Eutanasia española a la presidenta de la Asamblea Nacional francesa

Prensa DMDNoticias, Portada

Derecho a Morir Dignamente, representada por nuestra compañera Loren Arseguet, participó el pasado viernes 21 de febrero en un encuentro en Madrid con la presidenta de la Asamblea Nacional francesa, Yaël Braun-Pivet, para compartir la experiencia de la Ley de Eutanasia de España ahora que Francia debate la legislación sobre los derechos al final de la vida.

En este encuentro, que se produjo en la Embajada de Francia, también participaron los diputados Enrique Santiago (Sumar), Carmen Andrés Añón (PSOE) y Marta González Vázquez (PP), así como Alicia Fernández Montero en representación del Ministerio Sanidad y la presidenta de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, Elia Martínez Moreno.

Como informamos en nuestro último boletín internacional, el nuevo primer ministro francés, François Bayrou, ha expresado su deseo de dividir el proyecto de ley sobre el final de la vida en dos textos, uno sobre los cuidados paliativos y otro sobre la muerte asistida, aduciendo que ésta «es una cuestión de conciencia» mientras que los cuidados paliativos son «un deber de la sociedad hacia quienes pasan por esta prueba». Mientras la Sociedad Francesa de Cuidados Paliativos se felicita de esta decisión, las asociaciones de muerte digna y muchos políticos tanto de la mayoría presidencial como de la oposición se indignan frente a un cambio que parece destinado en realidad a aparcar el tema de la ayuda a morir.

Unas 200 personalidades políticas han firmado una carta abierta llamando a no «disociar los cuidados paliativos de la asistencia activa a la muerte». Bayrou es católico practicante y siempre se ha opuesto a la ayuda médica a morir. En una reciente entrevista radiofónica ha llegado a afirmar que en Bélgica se había practicado la eutanasia de «adolescentes incómodos consigo mismos», provocando una respuesta airada del ex primer ministro belga Elio di Rupo. En respuesta a este despropósito de Bayrou, un medio digital de Bretaña publica una larga y muy interesante entrevista a Jacqueline Herremans, presidenta de la ADMD-B y miembro de la Comisión de Control y Evaluación de la Eutanasia en Bélgica.

La naturaleza de los cuidados y la muerte digna

Prensa DMDAsturias

Experiencia de una enfermera en la prestación de eutanasia

Desde muy temprana edad como enfermera fui consciente de que hay una línea que separa los conceptos de “cuidar” y “curar”. Algo que no viene en los manuales de anatomía y fisiopatología, pero que quienes nos enseñaban las primeras lecciones durante la carrera ya nos inculcaban con diligencia y acierto, pues sabían de su importancia. No obstante, esto es algo que no se ha de estudiar, sino comprender. Por eso, tardé un poco más en darme cuenta de su significado. Fue con el primer paciente que falleció estando yo en prácticas en una planta de hospital.

Cambiar la perspectiva profesional hacia el cuidado requiere mucha valentía y también una mayor exigencia: la curación implica que un proceso tiene un principio y también un final, conocer la respuesta y tener la capacidad de darla, en forma de tratamiento, y el poder resolver el malestar. Pero el cuidado es otra cosa. Cuidar implica entender los procesos de salud como un continuum, aceptar la variabilidad y la individualidad de quien se tiene delante, manejar la incertidumbre, reconocer los límites de la propia capacidad, ser consciente de nuestra vulnerabilidad y enfrentarse a situaciones que no siempre tendrán un buen final. Ciertamente, correr con el viento a favor resulta más fácil que encararlo, pero a lo que me dedicaría yo, de ahí en adelante, sería al cuidado, con o sin curación.

Acompañar a alguien que tiene un dolor o un sufrimiento desconsolado es, probablemente, lo más duro a lo que me enfrento como enfermera. Son situaciones hacen que me sienta impotente y frustrada. Pues no es fácil carecer de una frase que pueda reconfortar, no poder aportar una respuesta, no saber bien qué decir, ni tampoco qué hacer. Es algo que se torna verdaderamente complicado y, sin duda, en mayor o menor medida, supone un coste emocional.

No son pocas las veces que me he preguntado cómo será la vivencia para quien lo padece, si a mí, desde “fuera”, ya me resulta tan difícil de soportar.

¿Puede haber tanto sufrimiento o tanto dolor, que sea incompatible con la vida? ¿Puede perder sentido la vida? ¿Puede llegar un momento en el que no compense vivir? Si defendemos el derecho a una vida digna, ¿no es esto extensible a la muerte?

Creo que sí.

Estoy segura de que son reflexiones que muchos de nosotros nos hacemos, pero que rara vez se comparten. Más bien suelen silenciarse en el conjunto de la sociedad. Una evitación que, lejos de hacer que el problema se resuelva, contribuye a que se perpetúe. La Ley de la Eutanasia supuso un avance importante al reconocer un derecho que llevaba demasiados años acallado y siendo apartado de la realidad.

Al igual que ocurre con el resto de derechos, garantizar este también le compete al sistema. Esto que parece algo tan simple, entraña algo que es de vital importancia y que a mí me suele tranquilizar, y es que la atención se vuelve algo global e integral, no algo que se reduce a escala individual. Como en un sistema engranado, en la que cada pieza rueda en una dirección y a la vez contribuye a que la siguiente lo haga apoyándose en ella (y así sucesivamente), cuando se trata de un proyecto compartido, existe un mayor respaldo y más garantías que cuando todo depende de una sola pieza. A veces, el sentimiento de insularidad hace que quien actúa sufra más presión y asuma una mayor responsabilidad y más riesgos que las que debiera. Más en el contexto que nos rodea, con las problemáticas ya mencionadas, resulta necesario recalcar la existencia de este acuerdo social e institucional de forma que este apoyo sea palpable para los profesionales que participen, así como los pacientes y las familias.

A continuación relataré mi experiencia en la atención de una persona que solicitó la prestación de ayuda para morir, con ánimo de compartir, construir y ayudar a quien como yo, decida dar un paso adelante e integrar este cuidado como una parte más de sus funciones.

Cuando me solicitaron que diera respuesta a esta necesidad asistencial, no tuve dudas: me comprometí a hacerme cargo, dado que, para mí, tal y como entiendo el sentido del cuidado y de la vida, sabía que no me supondría un conflicto ético.

Mi participación no arrancó desde el inicio del proceso, sino que me incorporé un poco después, una vez que el médico responsable ya estaba realizando el seguimiento y conocía al paciente y a la familia. Como la base de todo trabajo de equipo es formarse y funcionar como tal, fue por aquí por donde empezamos: hablamos largo y tendido sobre el caso, y compartimos reflexiones, dudas y miedos.

Contactamos telefónicamente con el paciente y acordamos una primera visita conjunta.

La labor de una enfermera no siempre es visible ni reconocida, pero desde que entré en aquella habitación, vi que me observaba con atención y supe que él era tan consciente como yo de cuán importantes eran mis manos, mi destreza, y cuán necesaria mi función. No es fácil confiar en alguien, menos aún cuando uno se siente vulnerable. No obstante, pronto sentí su aceptación.

Del trato destacaría la amabilidad y la gratitud, tanto del paciente como de la familia. Como el médico ya los conocía de antemano, fue quien condujo la conversación y me introdujo, de forma que entré con rapidez a formar parte del proceso.

La sinceridad y la honestidad con la que se trataron cuestiones que consideraba íntimas y personales, de una forma tan cruda y real, sin tapujos ni medias tintas, me impactaron. Sin duda debían ser cosas que habían meditado mucho. Trataban de ayudarnos y de hacerlo más fácil. Al menos, así lo interpreté yo. No les faltaba razón, porque para poder adaptarse y formar un vínculo es fundamental el conocimiento mutuo y la flexibilidad tanto en lo práctico como en lo mental, por ambas partes.

Como con cualquier cosa que uno hace por primera vez, tenía cierta dosis de inseguridad y tensión por dentro. Una vez comprobado el sufrimiento de aquel hombre, que rogaba ayuda de forma explícita y reiterada, sentía el deber, ya no sólo como enfermera, sino también como parte de la sociedad, de responder y calmar aquella angustia. Quería cumplir bien mi papel y las expectativas puestas en mí como enfermera. Intenté guardar la compostura y transmitir seguridad.

Tanto en el proceso como en el día de la prestación, mis esfuerzos fueron encaminados a crear un clima tranquilo y familiar y a dejar suficiente espacio para que tanto el paciente como la familia sintieran libertad para expresar, comportarse y actuar de forma natural, siguiendo sus deseos e impulsos. No sólo se trata del “qué”, sino también del “cómo”, más en una cuestión tan delicada como esta.

Actué con calma y suavidad, sin hacer movimientos abruptos ni causar sobresaltos. Hablé con un tono bajo y dulce. Expliqué el proceso a la familia y también al paciente con claridad, de forma que todo fuera predecible y se entendiera bien el porqué de cada paso que daríamos. Confirmamos la hora y el día, hablamos del momento, de dónde nos situaríamos, por quiénes estaría acompañado, cómo quería despedirse y si quería o no ser consciente de cuándo se adormecería, entre otros.

La semana previa leí y repasé el procedimiento una y otra vez. Apunté los pasos en posits que pegaría en la mesa que utilizaría para dejar los fármacos para tener los nombres y la posología por escrito en una zona visible y accesible (por si en el último momento me entraban dudas). Repasé junto al médico los pasos que seguiríamos haciendo una lista con el material necesario para anteponernos a las necesidades y las contingencias que pudieran surgir, no sólo de cara al paciente, sino también a la familia, porque el afrontamiento de un suceso doloroso, como es la muerte de una persona querida, puede desencadenar problemas agudos o complicar el duelo, más cuando las circunstancias que lo rodean no son los habituales, como ocurría en este caso.

Llegó el día. Pensé con detenimiento desde qué ropa ponerme, hasta cómo recogerme el pelo. Trabajé con aparente normalidad por la mañana y al terminar la jornada habitual, acudí al encuentro con mi compañero. Repasamos los pasos de nuevo. Sólo hablamos de lo práctico. Ambos estábamos nerviosos, pero ninguno lo expresaba, probablemente por miedo a comprometer el movimiento de la siguiente pieza.

Cuando se acercó la hora, fuimos hasta la casa. Llegamos un cuarto de hora antes. Llamamos por teléfono. No queríamos importunar ni interrumpir. Pero no era así; nos estaban esperando.

Entramos en la habitación. Nos saludamos como habíamos hecho en anteriores ocasiones. Terminaron por despedirse antes de que nos instaláramos y preparáramos el material.

En lo técnico, lo que más me preocupaba era la canalización de la vía. Lo último que deseaba era causarle un daño innecesario y evitable en su último día, o ser incapaz de hacerlo bien. Pedí a la familia que nos dejaran a solas con el paciente para sentirme más tranquila. Tuve que esforzarme, pero, al final, hubo suerte.

El apoyo entre el médico y yo fue constante. Nos miramos con complicidad varias veces, buscando la aprobación del otro. En momentos así, es cuando uno es realmente consciente de lo importante que es hacer equipo, sentirse en consonancia e ir al unísono.

Volvieron a entrar las personas más allegadas. Se besaron, se abrazaron y se sentaron a los pies de la cama.

Avisé al paciente cuando iba a administrar el sedante, porque así lo quiso él. Entonces se despidió de todos, incluidos nosotros. Fue emotivo y conmovedor.

No surgieron dudas y tampoco hubo sorpresas. El proceso, la administración de la medicación y su efecto, fueron según el protocolo.

El paciente falleció en paz, rodeado de las personas que le querían y por dos profesionales que cuidaron de él hasta el último momento.

En el después, nos despedimos sin prisa de la familia. Nos agradecieron la atención. Se me escapó alguna lágrima que intenté reprimir sin éxito.

Sentí alivio y satisfacción una vez hubo terminado el proceso. Era mucha la tensión acumulada y la responsabilidad con la que cargamos a nuestras espaldas.

Lleno en la charla sobre decisiones al final de la vida en Doneztebe

Prensa DMDNavarra

El pasado jueves 20 de febrero, los médicos y activistas de DMD Soco Lizarraga y Manu Eciolaza ofrecieron en el Herrigune de la localidad de Doneztebe – Santesteban una charla sobre el testamento vital y la eutanasia. Más de 50 personas llenaron el Herrigune de Santesteban para participar en esta charla sobre decisiones al final de la vida impartida por Derecho a Morir Dignamente Navarra.